Abel fue el segundo hijo de Adán y Eva, cuyo nombre significa 'vapor' o 'aliento'. Pastor de ovejas, ofreció por fe los primogénitos de su rebaño y su grosura, y fue aceptado por Dios, solo para ser asesinado por su hermano Caín, convirtiéndose en el primer justo y mártir de la historia.
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Vida e historia
Abel fue la segunda figura humana en los capítulos iniciales de las Escrituras, nacido en la primera familia en el alba de la creación. Según el Genesis, él era el hijo menor de Adán y Eva, creciendo junto a su hermano mayor Caín. Los dos hermanos escogieron distintos caminos en la vida: Abel se convirtió en pastor de ovejas, cuidando sus rebaños con esmero, mientras que Caín trabajaba la tierra como labrador del suelo. Estas vocaciones distintas también moldearían la diferencia en cómo cada uno presentó su ofrenda a Dios. En el relato de sus sacrificios, Abel trajo ante el SEÑOR los primogénitos de su rebaño y la grasa de ellos, y el Genesis registra que el SEÑOR miró con agrado a Abel y a su ofrenda. El libro del Nuevo Testament de Hebreos explica además que por la fe Abel ofreció un sacrificio más aceptable que Caín, por medio del cual recibió el testimonio de que era justo. Sin embargo, esta adoración aceptada no lo protegió del daño. Abel fue asesinado por su hermano Caín, convirtiéndose en la primera víctima de fratricidio en la historia humana y estableciéndolo en la tradición bíblica como el primer mártir. Aunque la vida de Abel fue cortada por la violencia, su legado tiene un profundo peso theological. Su ofrenda fiel se erige como un temprano testimonio dentro de la línea patriarcal que culmina en Abraham y el pacto abrahámico, y prefigura todo el sistema sacrificial del Antiguo Testament que en última instancia apunta al Cordero de Dios. Aunque no dejó ni palabras ni descendientes, Abel es recordado por Dios y contado entre los héroes de la fe, un testimonio perdurable para aquellos que confían en el Señor.