Esaú fue el primogénito de Isaac y nieto de Abraham, y el mayor de los hermanos gemelos; es conocido por vender su derecho de primogenitura y por el conflicto con su hermano, aunque finalmente se reconcilió con Jacob y llegó a ser el antepasado de Edom.
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Vida e historia
Esaú fue el primogénito de Isaac y Rebeca, y nieto de Abraham (Génesis 25:25). Al nacer salió rojo y velludo, y por tanto fue llamado Esaú (עֵשָׂו, H6215), un nombre relacionado con la raíz de "rojo," que más tarde dio origen al sobrenombre Edom (אֱדוֹם). Un día, regresando desfallecido del campo, fue atraído por el guiso que Jacob estaba cocinando y vendió su primogenitura por una sola comida (Génesis 25:29)—una decisión que se convirtió en una imagen bíblica clásica del desprecio al privilegio espiritual. Años después, cuando Isaac había envejecido y sus ojos estaban apagados, llamó a Esaú con la intención de darle la bendición del primogénito (Génesis 27:1). Sin embargo, mediante el ardid de Rebeca y Jacob, la bendición fue conferida a Jacob. El grito amargo de Esaú y su voto de matar a su hermano lo obligaron a huir hacia sus parientes, y en la tradición de los Profetas llega a simbolizar la vida "según la carne," mientras que en Abdías se presenta como una figura del juicio divino, con Edom convirtiéndose en una nación hermano-enemiga perenne que representa el orgullo y la oposición al pueblo de Dios. Sin embargo, la historia de los hermanos cierra con una reconciliación inesperada. Cuando Jacob regresó a Canaán, Esaú corrió a su encuentro, lo abrazó, se echó sobre su cuello, lo besó, y lloraron juntos (Génesis 33:4). La escena se compara a menudo con la parábola del hijo pródigo, y hace eco de las palabras de Jacob al decir que encontrar a Esaú fue como ver el rostro de Dios. Aunque Esaú no llevó la línea del pacto patriarcal, su legado como padre de Edom recorre toda la historia del Antiguo Testamento.