Josué fue asistente y sucesor de Moisés, quien guió a Israel hacia la tierra prometida y los estableció en ella, conocido por su fe firme y su lealtad a Dios.
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Vida e historia
Josué apareció por primera vez durante el período del desierto como un asistente de confianza de Moisés entre los israelitas. Cuando los amalecitas pelearon contra Israel en el desierto, Moisés instruyó a Josué que escogiera hombres y saliera a la batalla, mientras que él mismo estaría en la cima del monte con la vara de Dios en su mano; así Josué fue encargado por primera vez del liderazgo militar. Luego sirvió muy de cerca junto a Moisés, acompañándolo al monte Sinaí para recibir la revelación divina y la transmisión de la ley. Al acercarse el fin de la vida de Moisés, Dios nombró personalmente a Josué como su sucesor, ordenándole que fuera fuerte y decidido, que no tuviera miedo ni se desanimara, porque el Señor su Dios estaría con él adondequiera que fuese. Esta exhortación repetida se convirtió en la marca distintiva de todo su liderazgo. Después de la muerte de Moisés, Josué lideró a los israelitas al cruzar el Jordán, conquistó ciudades fortificadas como Jericó, y progresivamente tomó y repartió la tierra de Canaán para que las tribus de Israel pudieran establecerse en su heredad. No fue solamente un líder militar, sino también espiritual; después de guiar al pueblo a hacer pacto con Dios, dirigió una solemne exhortación a toda la nación: si les parecía malo servir al Señor, podían elegir a quien quisieran servir, pero en cuanto a él y a su casa, servirían al Señor. La vida de Josué se erige como un modelo de fe y obediencia, y su relato abre los Nevi'im, la sección de los Profetas de la Biblia hebrea, llevando adelante la historia de la redención revelada a través de los profetas y líderes de Dios.