Priscila fue una distinguida mujer en la primitiva Iglesia que, junto con su esposo Aquila, trabajaba como fabricante de tiendas y laboró al lado de Pablo en diversos lugares, hospedando a la iglesia y enseñando con más exactitud el camino de Dios.
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Vida e historia
Priscila, junto con su esposo Aquila, eran judíos originarios del Ponto. Según el libro de los Hechos, cuando Claudio mandó a todos los judíos a salir de Roma, Priscila y Aquila vinieron desde Italia hasta Corinto. Fue allí donde Pablo, compartiendo el mismo oficio de fabricantes de tiendas, se unió a ellos (Hechos 18:2-3). El nombre de Priscila aparece mencionado en varios pasajes del Nuevo Testamento, a menudo listado antes que el de Aquila, una práctica inusual para la época que puede reflejar su importante papel tanto en el hogar como en el ministerio del evangelio. Priscila y Aquila viajaron más tarde con Pablo y ministraron en diversos lugares. Hospedaron una iglesia en su casa en Éfeso (1 Corintios 16:19) y en un momento dado arriesgaron sus propias vidas por Pablo (Romanos 16:3-4). Mientras estaban en Éfeso, llegó un maestro judío llamado Apolos, que había sido instruido en el camino del Señor y hablaba con gran entusiasmo. Cuando Priscila y Aquila lo oyeron hablar con denuedo en la sinagoga, lo tomaron aparte y le expusieron con más precisión el camino de Dios (Hechos 18:26). Este relato revela que Priscila poseía un profundo conocimiento de las Escrituras y un don para la enseñanza, lo que le permitía discipular a los demás trabajadores con mansedumbre y precisión. La historia de Priscila ilustra el modelo de esposo y esposa ministrando juntos en la Iglesia primitiva. Su hogar, junto con el de Aquila, sirvió como centro para las reuniones de la iglesia y la hospitalidad, y ella misma sirvió al reino de Dios mediante la enseñanza y la exhortación. Pablo saluda a esta pareja en varias de sus cartas, llamándolos sus colaboradores en Cristo Jesús, lo que demuestra que Priscila desempeñó un papel indispensable en el establecimiento de la Iglesia apostólica y se erige como un ejemplo fiel de mujeres que laboran junto a sus esposos en la obra del discipulado y el ministerio del evangelio.