ESTUDIO DEL VERSÍCULO

2 Pedro 1:3 — El poder divino concede todo lo necesario para la vida y la piedad

2 Pedro 1:3 afirma que el poder divino de Dios ya ha concedido a los creyentes todo lo relacionado con la vida y la piedad, mediante el conocimiento de aquel que llamó por su propia gloria y excelencia.

Escritura

  1. 3.Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia,seeing that his divine power hath granted unto us all things that pertain unto life and godliness, through the knowledge of him that called us by his own glory and virtue;

Qué significa este pasaje

El versículo abre una cláusula causal («puesto que...») que fundamenta lo que sigue en un acto previo de Dios. Pedro atribuye el don integral de «todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad», no al esfuerzo humano, sino al «poder divino» de Dios, es decir, al poder que pertenece a su propia naturaleza. La vida (zōē, la calidad de la vida verdadera) y la piedad (eusebeia, devoción reverente) se presentan como una pareja: una es la esfera de la existencia y la otra el carácter de esa existencia; ambas son suministradas por el poder de Dios, no producidas por el creyente.

El medio por el cual llega este don es «mediante el conocimiento de aquel que nos llamó». El conocimiento (epignōsis) aquí es relacional y experiencial, no meramente informativo: es el conocimiento del que inició la llamada. Aquel que llama es identificado por dos atributos: «su propia gloria y virtud». La gloria (doxa) habla del peso revelado de la presencia de Dios; la virtud (aretē), de la excelencia moral o el poder activo. El pronombre «su propia» enfatiza que la gloria y la excelencia pertenecen intrínsecamente a Dios y son la base de la que procede la llamada.

Como la llamada se origina en la gloria y la virtud propias de Dios, los recursos concedidos al creyente están garantizados como suficientes. Pedro no dice que Dios nos haya dado un equipo parcial que debamos completar; dice que el poder divino ha concedido todas las cosas. La tarea del creyente, desarrollada en los versículos 4–7, es apropiarse de lo que ya ha sido suministrado, no producir lo que falta.

Contexto

En 2 Pedro 1:1–2, el apóstol se identifica como siervo y apóstol de Jesucristo, y desea que la gracia y la paz sean multiplicadas en el conocimiento de Dios y de Jesús nuestro Señor. El versículo 3 ofrece entonces el fundamento teológico que hace posible tal multiplicación: el poder divino ya ha dado los recursos. Los versículos 4–7 forman una sola oración que continúa este pensamiento; explican que se han dado promesas grandísimas para que los creyentes puedan llegar a ser partícipes de la naturaleza divina, y luego los exhortan a añadir a su fe una cadena de virtudes: virtud, conocimiento, dominio propio, paciencia, piedad, bondad fraternal y amor.

El resto del capítulo 1 refuerza el tema de que los creyentes son llamados a confirmar su vocación (versículo 10), fundamentada en el testimonio presencial de la majestad de Cristo (versículos 16–18) y en la palabra profética aún más segura (versículo 19), de modo que la profecía sea entendida como procedente del Espíritu (versículo 21). Por tanto, el poder divino y la naturaleza divina mencionados en el versículo 3 no son ideas aisladas; enmarcan toda la sección inicial y desembocan en los imperativos éticos y pastorales de Pedro.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa «poder divino» en 2 Pedro 1:3?

Se refiere al poder que pertenece a la propia naturaleza de Dios, el mismo poder que actúa en la creación y en la resurrección. Pedro fundamenta toda la vida cristiana en este poder divino como la verdadera fuente de cada recurso necesario.

¿Dios ya ha dado todo lo necesario, o los creyentes aún deben buscarlo?

Pedro dice que el poder divino ya ha concedido todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad. Luego, los versículos 5–7 exhortan a los creyentes a desarrollar activamente virtudes edificadas sobre este don previo; el don precede al crecimiento, y el crecimiento es la apropiación de lo que ha sido suministrado.

¿Por qué Pedro vincula el don con «el conocimiento de aquel que nos llamó»?

El conocimiento es el medio designado por el cual el don se hace efectivo en el creyente. Como la llamada se origina en la gloria y la virtud propias de Dios, conocer a este Dios de manera experiencial es la forma en que los creyentes acceden a los recursos que suministra su poder.

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