Boaz era un pariente rico de Elimelec, de Belén de Judá, en el tiempo de los Jueces, conocido por su generosidad, su fidelidad al pacto y el cumplimiento del deber del pariente redentor.
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Vida e historia
Booz era un hombre prominente de la tribu de Judá en Belén, pariente del difunto esposo de Noemí, Elimelec, conocido por su considerable riqueza y su respetada posición en la comunidad. Cuando Noemí regresó a Belén desde Moab con su nuera moabita Rut, los campos de Booz se convirtieron en el lugar donde Rut recogía las espigas después de los segadores. Al notar su presencia, Booz ordenó a sus siervos que no la molestaran, la invitó a permanecer cerca para que estuviera protegida e incluso mandó que le dejaran más manojos de trigo, un temprano retrato de su generosidad y justicia. Cuando Noemí supo que Booz era un pariente cercano con derecho de redención, indicó a Rut que se acercara a él en la era conforme a la costumbre. Booz afirmó su disposición a redimir, aunque reconoció que había otro pariente con un derecho preferente. En la puerta de la ciudad, ante los ancianos y los testigos, aquel pariente más cercano renunció a su derecho, y Booz declaró públicamente que había comprado todo lo que pertenecía a Elimelec y que había tomado a Rut por esposa. Su hijo Obed fue el abuelo del rey David, estableciendo a Booz firmemente en la línea mesiánica. La vida de Booz ilustra el papel del pariente redentor en el Antiguo Testamento: no se limitó a dar caridad, sino que actuó con fidelidad al pacto para preservar el nombre y la herencia del difunto. Su lugar en la genealogía de David conecta a este personaje de la época de los Jueces con el desarrollo de la promesa del Mesías, mostrando cómo los actos cotidianos de bondad y obediencia pueden tener un profundo significado redentor.