Rut era una mujer moabita que, mediante una lealtad firme a Noemí, se convirtió al Dios de Israel. Su matrimonio con Booz la colocó en la línea genealógica del Mesías.
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Vida e historia
Rut surge en la era en que Israel estaba tomando posesión de la tierra prometida y siendo gobernado por jueces, un tiempo en que el pueblo hacía lo que le parecía bien a sus propios ojos. Después de que su marido y su suegro murieron en la tierra de Moab, su suegra Noemí resolvió volver a Belén. Mientras Noemí instaba a sus dos nueras a regresar a sus respectivos hogares, Rut hizo su célebre elección: se negó a partir, declarando que a donde fuera Noemí iría ella, que el pueblo de Noemí sería su pueblo, y el Dios de Noemí sería su Dios (Rut 1:16). Esta promesa encarnó la hesed—lealtad pactada y amor leal más allá de la obligación—y se erige como una de las más notables confesiones de fe en el Antiguo Testamento. Al llegar a Belén, Rut comenzó a espigar en los campos de Booz. Su diligencia y humildad atrajeron la atención de Booz, y como pariente cercano cumplió el papel de redentor. Según las Escrituras, Booz tomó a Rut por esposa, y Jehová le concedió concepción y ella dio a luz un hijo (Rut 4:13). Aquel hijo, Obed, se convirtió en el abuelo de David, situando a Rut dentro de la línea mesiánica. Su relato conlleva una profunda significación para los temas de la inclusión de los gentiles y la provisión de Dios de salvación mediante un redentor.