Arraigados en la verdad: fe y confianza frente a la falsedad
En un mundo donde las palabras hieren como espadas, el habla de los rectos trae sanidad — la raíz de la fe se hunde profundamente en la verdad de Dios.
El que ama la disciplina ama el conocimiento;el que desprecia la reprensión es un bruto. El hombre bueno gana el favor de Dios;el intrigante, la condenación de Dios. Nadie puede establecerse en la maldad,mas la raíz de los justos no será arrancada. La mujer virtuosa es corona para su marido;la incompetente es como podredumbre en sus huesos. Los designios de los justos son justicia;las intrigas de los malvados son engaño. Las palabras de los malvados son emboscada mortal,mas el habla de los rectos los salva. Derriba a los malvados y desaparecerán,mas la casa de los justos permanecerá. El hombre es encomiado según su inteligencia;la mente retorcida es objeto de desprecio. Mejor ser tenido en poco y tener un siervoque darse aires y no tener alimento. El justo conoce las necesidades de su bestia,mas la compasión de los malvados es crueldad. El que labra su tierra tendrá alimento en abundancia,mas el que persigue vanidades carece de juicio. El malvado codicia la presa de los malhechores;la raíz de los justos da fruto. Las palabras pecaminosas son trampa para el malhechor,mas el justo escapa de la angustia. El hombre se sacia de bien del fruto de su boca;se le paga según la obra de sus manos. El camino de los necios es recto ante sus propios ojos;mas los sabios aceptan consejo. La irritación del necio se conoce al instante,mas los prudentes ocultan su humillación. El testigo fiel dice la verdad,mas el testigo falso, engaño. Hay habla mordaz como espada,mas la lengua de los sabios es medicina. El habla veraz permanece para siempre;la lengua mentirosa, solo un momento. El engaño está en la mente de los que planean el mal;para los que proyectan el bien hay gozo. Al justo no le sobreviene mal alguno,mas los malvados se hartan de desgracias. El habla mentirosa es abominación para Dios,mas los que actúan con lealtad le son gratos. El prudente disimula el saber,mas la mente de los necios proclama su necedad. La mano del diligente domina;los negligentes son llevados en servidumbre. Si hay ansiedad en el corazón de alguien, que la reprima,y la convierta en gozo con una buena palabra. El justo da consejo a sus amigos,mas el camino de los malvados extravía. El negligente jamás tiene caza para asar;el diligente posee riqueza preciosa. El camino de la justicia lleva a la vida;por su senda no hay muerte.
Proverbios 12 presenta un retrato de dos caminos: el camino del justo, que es establecido porque Dios es su fundamento, y el camino del impío, que es derribado porque su confianza está en mentiras. La fe (信心) no es aquí una creencia abstracta, sino una fidelidad concreta (信靠): palabra veraz, trabajo diligente, compasión aun por los animales, y la disposición de接受 el consejo. La confianza en Dios es inseparable de la fiabilidad ante los demás. La colección de proverbios avanza desde la persona interior (versículo 1) hacia el hogar (versículos 3-4), desde el mercado (versículos 5-6, 11) hasta la sala de juicios (versículos 17-19), envolviendo cada esfera de la vida en el llamado a ser confiable, honesto y arraigado. "Confiar en el SEÑOR con todo tu corazón" (Prov. 3:5) es caminar en la sustancia de estos versículos: dejar que las palabras, el trabajo y el testimonio de uno estén anclados en Aquel que es fiel y verdadero.