Micaías fue un fiel profeta del Señor durante el reinado del rey Acab. Cuando el rey Acab de Israel y el rey Josafat de Judá unieron fuerzas contra Ramot de Galaad, Micaías se negó a adular al rey y declaró únicamente lo que Jehová le había hablado.
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Vida e historia
Micaías aparece en un momento decisivo cuando el rey Acab de Israel y el rey Josafat de Judá consultaban si debían ir a la batalla contra Ramot de Galaad. Acab reunió a cuatrocientos profetas que unánimemente alentaron al rey a atacar, prometiéndole la victoria. Pero Josafat buscó un profeta que no adulara con falsedad en el nombre de Jehová, y Micaías fue convocado ante los reyes. Cuando el rey le preguntó si debía ir a la guerra en Ramot de Galaad, Micaías respondió al principio con el mismo tono irónico que los cuatrocientos profetas. Pero cuando Acab le ordenó que hablara solo la verdad, Micaías declaró solemnemente que lo que Jehová le decía, eso hablaría. Luego proclamó la visión que el Señor le había revelado, prediciendo la derrota de Israel y la muerte de Acab en batalla. Micaías fue encarcelado por Acab debido a su fidelidad, y sin embargo eligió el sufrimiento antes que el compromiso. El relato de Micaías se erige como un ejemplo clásico del contraste entre los verdaderos y los falsos profetas. De pie, solo contra cuatrocientos profetas que halagaban al rey con mensajes favorables, Micaías se negó a transigir e insistió en declarar solo la palabra del Señor. Su valor y fidelidad lo ubican junto a otros profetas entregados —como Balaam, quien declaró que debía hablar solo lo que Jehová ponía en su boca— sirviendo a Dios con el mismo principio inquebrantable.