Sés fue el hijo nacido de Adán y Eva después de que Caín matara a Abel, nombrado como el sustituto divino de Abel, a quien Dios designó como otra simiente (Génesis 4:25). Es también el hijo en quien continuó la semejanza y la imagen de Adán, llevando adelante la imagen de Dios y la línea genealógica de Adán (Génesis 5:3).
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Vida e historia
La historia de Set continúa la narrativa familiar de Génesis después de la caída. Después de que Caín mató a Abel, Adán volvió a conocer a su mujer, y ella dio a luz un hijo a quien llamó Set, declarando que Dios le había dado otro descendiente en lugar de Abel, porque Caín lo había matado (Génesis 4:25). El nombre mismo llevaba consigo una confesión de fe: aun en medio del asesinato y el exilio, Dios proveyó otro heredero para que la línea de piedad no fuera cortada. Más tarde, cuando Adán había vivido ciento treinta años, engendró un hijo a su propia semejanza, conforme a su imagen, y lo llamó Set (Génesis 5:3). La redacción deliberadamente se hace eco del relato de la creación, donde Adán fue hecho a la imagen de Dios, señalando que aun después de la caída, la semejanza divina continuó a través de los descendientes de Adán. Set, a su vez, fue padre de Enós, y fue entonces cuando la gente comenzó a invocar el nombre del Señor (cf. Génesis 4:26), convirtiéndose en el ancestro de la línea piadosa. En la genealogía y la teología, Set representa el camino de la continuidad. Sus descendientes, junto con la memoria de Abel, forman el hilo principal de la historia humana previa al diluvio. La tradición escrituraria a veces asocia la línea de Set con los "hijos de Dios" de Génesis 6:2, cuya identidad es muy debatida, sin embargo, el registro de Set mismo permanece breve y digno, recordando a los lectores que la imagen de Dios puede transmitirse de generación en generación y que, después de la tragedia, Dios puede levantar una descendencia piadosa para llevar adelante la promesa.