Misión bajo el arcoíris: El llamado de Noé y la forma de una vida
Cuando el arca reposó sobre el Ararat, Dios no le dio a Noé el retiro —le dio un nuevo encargo. El llamado nunca es un proyecto terminado; es una vida de pacto replantada en tierra fresca.
Dios bendijo a Noé y a sus hijos, y les dijo: «Sean fecundos y multiplíquense, y llenen la tierra. El temor y el espanto de ustedes estarán sobre todos los animales de la tierra y sobre todas las aves del cielo, todo lo que se mueve sobre la tierra, y sobre todos los peces del mar; son entregados en sus manos. Todo lo que se mueve y vive les servirá de alimento; como las hierbas verdes, yo les doy todo esto. Pero no comerán carne con su sangre, que es su vida. Y yo pediré cuentas por la sangre de ustedes: pediré cuentas de ella a todo animal y al hombre; pediré cuentas al hombre por la vida de su prójimo. Quien derrame sangre de hombre,por hombre será derramada su sangre;porque a imagen de Dioshizo Dios al hombre. Sean fecundos, pues, y multiplíquense; abunden en la tierra y multiplíquense en ella». Y Dios habló a Noé y a sus hijos con él, diciendo: «He aquí que yo establezco mi pacto con ustedes y con su descendencia después de ustedes, y con todo ser viviente que está con ustedes: con las aves, con el ganado y con toda bestia salvaje de la tierra que está con ustedes, todos los que salieron del arca, todo ser viviente sobre la tierra. Yo estableceré mi pacto con ustedes: nunca más será destruida toda carne por las aguas del diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra». Y dijo Dios: «Esta es la señal del pacto que establezco entre yo y ustedes y todo ser viviente que está con ustedes, por todas las generaciones para siempre: pongo mi arco en las nubes, y será señal del pacto entre yo y la tierra. Y cuando traiga nubes sobre la tierra, aparecerá el arco en las nubes, y yo me acordaré de mi pacto entre yo y ustedes y todo ser viviente de toda carne; y nunca más las aguas serán un diluvio para destruir toda carne. Cuando el arco esté en las nubes, lo miraré y me acordaré del pacto eterno entre Dios y todo ser viviente, toda carne que está sobre la tierra». Y dijo Dios a Noé: «Esta será la señal del pacto que he establecido entre yo y toda carne que está sobre la tierra». Los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet; Cam fue el padre de Canaán. Estos tres son los hijos de Noé, y de ellos se pobló toda la tierra. Noé, labrador de la tierra, fue el primero que plantó una viña. Bebió del vino y se embriagó, y se desnudó dentro de su tienda. Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre y lo contó a sus dos hermanos que estaban fuera. Entonces Sem y Jafet tomaron un manto, lo pusieron sobre sus propios hombros, y caminando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre; tenían vueltos sus rostros, de modo que no vieron la desnudez de su padre. Cuando Noé despertó de su embriaguez y supo lo que le había hecho su hijo menor, dijo:«¡Maldito sea Canaán;el más bajo de los siervosserá para sus hermanos». Y dijo:«¡Bendito sea el ETERNO,Dios de Sem;y sea Canaán siervo de ellos. Que Dios engrandezca a Jafet,y habite en las tiendas de Sem;y sea Canaán siervo de ellos». Noé vivió después del diluvio trescientos cincuenta años. Y fueron todos los días de Noé novecientos cincuenta años; y murió.
Génesis 9:1–20 es la primera dirección post-diluvio en la Biblia. Después del juicio viene el encargo: fructificad, llenad la tierra, respetad la vida y caminad bajo la señal del pacto del arcoíris. El pasaje enlaza el mandato creacional (v. 1), la santidad de la vida (vv. 4–6), el dominio replanteado (vv. 2–3) y la señal eterna (vv. 8–17).