Fe y Confianza: El Sentado a la Diestra
Salmo 110 nos llama a ver que el Rey victorioso ya ha tomado Su asiento; nuestra parte es confiar.
De David, un salmo. DIOS dijo a mi señor: "Siéntate a mi diestra mientras pongo a tus enemigos como estrado de tus pies." Desde Sion extenderá DIOS tu cetro poderoso; ¡domina a tus enemigos! Tu pueblo se presenta voluntario en el día de tu batalla. En majestad sagrada, desde el seno materno, desde el alba, tuya fue la rocío de la juventud. DIOS ha jurado y no se retractará: "Tú eres sacerdote para siempre, rey legítimo por mi decreto." Mi Soberano está a tu diestra; destruye reyes en el día de su ira. Ejecuta juicio sobre las naciones, amontonando cadáveres, aplastando cabezas por toda la tierra. Mi señor bebe del arroyo en el camino; por tanto, levanta su cabeza.
El Salmo 110 es el salmo del Antiguo Testamento más frecuentemente citado en el Nuevo Testamento. El propio Jesús cita el versículo 1 para hacer callar a los fariseos acerca de la identidad del Mesías (Mateo 22:44). Este salmo davídico también se atribuye a David, presentando la misteriosa escena donde el Señor habla al ungido del Señor, entronizado a la diestra de Dios.