La Fortaleza Firme del Monte Sion
Cuando los enemigos se llenan de pánico y el mundo tiembla, los fieles descansan en la ciudad del Dios eterno.
Cántico. Salmo de los coreítas. Grande es Dios, y muy alabado,en la ciudad de nuestro Dios,en el monte santo de su hermosura,gozo de toda la tierra,el monte Sion, vértice del norte, ciudad del gran Rey. En sus palacios, Dios se ha hecho conocer como refugio. He aquí, los reyes se aliaron;avanzaron juntos. Con solo verlo quedaron atónitos,se turbaron, se precipitaron; allí fueron presa de un temblor,como mujer que está de parto. Como la flota de Tarsis fue destrozadapor un viento oriental, así nosotros oímos, y ahora hemos vistoen la ciudad de Jehová de los ejércitos,en la ciudad de nuestro Dios: ¡Dios la confirmará para siempre! Selah. En tu templo, oh Dios,meditamos en tu misericordia. Como tu nombre, oh Dios,así tu alabanza llega hasta los confines de la tierra;tu diestra está llena de justicia. ¡Alégrese el monte Sion!¡Regocíjense las hijas de Judá,a causa de tus juicios. Andad alrededor de Sion,rodeadla;contad sus torres, observad sus baluartes;recorred sus palacios,para que lo contéis a la generación venidera. Porque este Dios es nuestro Dios eternal;él nos guiará eternamente.
Salmo 48 es un canto de peregrinación en el cual el poeta guía a los adoradores alrededor de la ciudad santa, recordando cómo Dios hizo huir despavoridos a reyes hostiles y declarando que Su cuidado fiel guiará a Su pueblo por siempre.