La Flecha en la Sombra: Del Sufrimiento al Consuelo
Cuando el que sufre cree que su labor es en vano, el consuelo de Dios ya está en camino.
Escuchenme, islas remotas, y presten atencion las naciones lejanas: Dios me llamo antes de nacer, me dio nombre desde el seno de mi madre. Hizo mi boca como espada afilada, me oculto en la sombra de su mano; me hizo como flecha pulida, me guardo en su aljaba. Y me dijo: «Tu eres mi siervo, Israel, en quien me glorifico.» Yo decia: «En vano he trabajado, para nada he gastado mis fuerzas.» Pero mi causa estaba en manos de Dios, mi recompensa estaba con mi Dios. Y ahora ha decidido Dios —el que me formo en el seno para que fuera su siervo— para traer de vuelta a Jacob y reunir a Israel. He sido honrado a los ojos de Dios, mi Dios ha sido mi fuerza. Y ha dicho: «Es poco que seas mi siervo, para restaurar las tribus de Jacob y traer de vuelta a los sobrevivientes de Israel: te hare luz de las naciones, para que mi salvacion llegue hasta los confines de la tierra.» Así dice Dios, el Redentor de Israel, su Santo, al despreciado, al aborrecido de las naciones, al esclavo de los tiranos: Reyes lo veran y se levantaran, principes, y se postraran, por amor de Dios, que es fiel, por el Santo de Israel, que te ha elegido. Así dice Dios: «En tiempo de gracia te respondere, en dia de salvacion te ayudare; te he formado y puesto como alianza del pueblo, para restaurar el pais, para repartir las heredades desoladas, para decir a los prisioneros: «Salgan», y a los que estan en tinieblas: «Muéstrense.» Pastaran junto a los caminos, en todas las alturas peladas habra pasto. No pasaran hambre ni sed, ni los azotara el calor del sol ni el viento abrasador, porque el que los ama los guiara y los conducira a fuentes de agua. Transformare todas mis montanas en camino, y mis calzadas seran levantadas. ¡Miren! Estos vienen de lejos, estos del norte y del poniente, y estos del pais de Sinim. ¡Griten de alegria, cielos; regocíjate, tierra! Prorrumpan en gritos, montes, porque ha consolado Dios a su pueblo y se ha compadecido de sus afligidos. Sion decia: «Dios me ha abandonado, mi Señor me ha olvidado.» ¿Puede una mujer olvidar a su niño de pecho, dejar de querer al hijo de sus entrañas? Aunque ella se olvidara, yo nunca te olvidare. Mira, te tengo grabada en las palmas de mis manos, tus murallas estan siempre ante mi. Tus hijos vienen corriendo; los que te destruyeron y asolaron se alejan de ti. Levanta los ojos alrededor y mira: todos se reunen, vienen a ti. ¡Vivo yo! —dice Dios— que de todos ellos te vestirás como de adornos, te engalanarás con ellos como una novia. En cuanto a tus ruinas y lugares desolados y tu tierra asolada, pronto seras demasiado estrecha para los habitantes, y tus destructores estaran lejos. Los hijos que pensabas haber perdido diran aun a tus oidos: «El lugar es demasiado estrecho para mi, hazme sitio para que pueda establecerme.» Y te preguntaras a ti misma: «¿Quien me dio a luz estos, cuando yo estaba desolada y sin hijos, desterrada y despreciada? ¿Quien los crio entonces? Me habia quedado sola —¿de donde vinieron estos?» Así dice mi Señor Dios: «Levantare mi mano a las naciones y alzare mi estandarte a los pueblos; traeran a tus hijos en brazos, y a tus hijas sobre los hombros. Reyes seran tus ayos, sus reinas te serviran de nodrizas. Se postraran ante ti rostro en tierra, y lameran el polvo de tus pies. Y sabras que yo soy Dios, y los que en mi confian no seran avergonzados. ¿Puede el botin ser quitado al poderoso, o los cautivos ser arrancados al vencedor?» Pero así dice Dios: «Cautivos seran quitados al poderoso, y botin sera arrancado al tirano, porque yo litigare con tus adversarios, y yo salvare a tus hijos. Hare que tus opresores devoren su propia carne, y se embriaguen con su propia sangre como con vino. Y toda carne sabra que yo, Dios, soy tu Salvador, el Fuerte de Jacob, tu Redentor.»
Isaías 49:1–20 (ESV) — El lamento del Siervo (vv. 1–6) y la restauración del Redentor hacia los despreciados, los presos y los dispersos (vv. 7–20).