Fiel en lo poco
La fe se prueba no en lo visible, sino en la fidelidad sobre lo que es invisible y ha sido confiado.
Y dijo también a sus discípulos: Había un hombre rico que tenía un mayordomo, y fue acusado ante él de disipar sus bienes. Y le llamó, y le dijo: ¿Qué es esto que oigo de ti? Da cuenta de tu mayordomía, porque ya no podrás más ser mayordomo. Entonces el mayordomo dijo dentro de sí: ¿Qué haré? Porque mi señor me quita la mayordomía. No tengo fuerza para cavar; de pedir me da vergüenza. Ya sé lo que haré, para que cuando me sea quitada la mayordomía, me reciban en sus casas. Y llamando a cada uno de los deudores de su señor, dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi señor? Y él respondió: CienMedidas de aceite. Y le dijo: Toma tu cuenta, siéntate pronto y escribe cincuenta. Después dijo a otro: Y tú, ¿cuánto debes? Y él dijo: CienMedidas de trigo. Y le dijo: Toma tu cuenta y escribe ochenta. Y el señor alabó al mayordomo injusto porque había hecho prudentemente, porque los hijos de este siglo son en su generación más prudentes que los hijos de la luz. Y yo os digo: Haceos amigos con las riquezas injustas, para que cuando os faltare, os reciban en las moradas eternas. El que es fiel en lo muy poco, también es fiel en lo mucho; y el que es injusto en lo muy poco, también es injusto en lo mucho. Pues si en las riquezas injustas no habéis sido fieles, ¿quién os confiará las verdaderas? Y si en lo ajeno no habéis sido fieles, ¿quién os dará lo vuestro? Ningún siervo puede servir a dos señores, porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o se apegará al uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. Y oían todas estas cosas los fariseos, que eran amantes del dinero, y se burlaban de él. Y les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación. La ley y los profetas fueron hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él. Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la ley. Todo el que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio; y el que se casa con la repudiada por el marido, comete adulterio. Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquel, lleno de llagas, y deseando saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y lamían sus llagas. Y aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades, alzando sus ojos, estando en tormentos, vio a Abraham lejos, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, porque soy atormentado en esta llama. Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora aquí es consolado, y tú atormentado. Y además de todo esto, entre nosotros y vosotros hay un gran abismo establecido, de modo que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden; ni de allá pasar acá. Entonces le dijo: Te ruego pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. Pero Abraham le dijo: Tienen a Moisés y a los profetas; que les oigan a ellos. Entonces él dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.
Lucas 16:1–20 registra la parábola del mayordomo infiel de Jesús y su sorprendente enseñanza de que los hijos de este mundo son a menudo más astutos en su generación que los hijos de luz. El pasaje gira en torno a una sorprendente ecuación: cómo una persona maneja el "mamón injusto" revela cómo manejará las "verdaderas riquezas". Las burlas de los fariseos en el v.14 preparan el escenario para el penetrante diagnóstico de Jesús: no se puede servir a Dios y al mamón.