Soltar las riendas por fe: Cuando el Señor dice: "Tengo necesidad"
El domingo de Ramos por la mañana, dos discípulos fueron enviados a desatar un pollino ajeno solo con la palabra de Jesús; la fe a menudo comienza obedeciendo un mandato que aún no ha sido explicado.
Y cuando se acercaron a Jerusalén, a Betfagé y Betania, junto al monte de los Olivos, envía a dos de sus discípulos, y les dice: Id a la aldea que está delante de vosotros, y entrando en ella, encontraréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado aún; desatadlo y traedlo. Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso? decidle: El Señor lo necesita; y luego lo devolverá acá. Y fueron, y hallaron el pollino atado a la puerta, fuera en la calle; y lo desataron. Y algunos de los que estaban allí les dijeron: ¿Qué hacéis desatando el pollino? Ellos entonces les dijeron como Jesús había mandado; y los dejaron. Y trajeron el pollino a Jesús, y echaron sobre él sus vestidos, y se sentó sobre él. Y muchos tendían sus vestidos por el camino, y otros cortaban ramas de los árboles y las tendían por el camino. Y los que iban delante y los que seguían detrás, clamaban: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Bendito el reino que viene, el reino de nuestro padre David! ¡Hosanna en las alturas! Y entró Jesús en Jerusalén, en el templo; y habiendo mirado alrededor todas las cosas, como ya era tarde, salió a Betania con los doce. Y al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre. Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos. Entonces Jesús habló y le dijo: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y sus discípulos oyeron esto. Vienen, pues, a Jerusalén; y entrando Jesús en el templo, comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas y las sillas de los que vendían palomas; y no consentía que nadie llevase vaso por el templo. Y enseñaba, diciéndoles: ¿No está escrito: Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. Y los principales sacerdotes y los escribas oyeron esto, y buscaban cómo destruirle; porque le temían, porque todo el pueblo estaba admirado de su doctrina. Y al atardecer, salía de la ciudad. Y pasando por la mañana, vieron la higuera que se había secado desde las raíces. Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Rabí, mira, la higuera que maldijiste se ha secado. Respondiendo Jesús, les dice: Tened fe en Dios. De cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que dice le será hecho. Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis en la oración, creed que lo recibiréis, y os vendrá. Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que vuestro Padre que está en los cielos os perdone también a vosotros vuestras ofensas. Pero si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas. Y vuelven a Jerusalén; y caminando él por el templo, vienen a él los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos, y le dijeron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿O quién te dio esta autoridad para hacer estas cosas? Entonces Jesús les dijo: Os haré una pregunta, respondedme, y os diré con qué autoridad hago estas cosas. El bautismo de Juan, ¿era del cielo o de los hombres? Respondedme. Y ellos discutían entre sí, diciendo: Si dijéremos: Del cielo, dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis? Pero si dijéremos: De los hombres… temían al pueblo, porque todos tenían a Juan como un verdadero profeta. Entonces respondiendo a Jesús, dijeron: No sabemos. Y Jesús les dice: Tampoco yo os diré con qué autoridad hago estas cosas.
Marcos 11:1–20 presenta dos actos de fe entrelazados: los discípulos confían en la palabra de Jesús acerca de un pollino que nunca han visto, y el dueño del pollino entrega al animal con la sola frase: «El Señor lo necesita». La Entrada Triunfal, la higuera maldecida y la purificación del templo se despliegan entonces en un solo día, revelando cada uno cómo es la confianza genuina cuando la apariencia exterior ya no corresponde al fruto interior.