Palabras Puras: Confiando en el Santo que Ha Hablado
En la confesión de Agur, la fe no es una declaración audaz, sino un apoyarse humildemente en el Dios inescrutable.
Las palabras de Agur hijo de Jaqué, varón de Masá: dicho profético de este varón a Itiel, a Itiel y a Ucal: Ciertamente soy más ignorante que cualquier otro hombre, y no tengo entendimiento de hombre. No he aprendido sabiduría, ni tengo el conocimiento del Santo. ¿Quién subió al cielo y descendió? ¿Quién encerró el viento en sus puños? ¿Quién ató las aguas en un pañuelo? ¿Quién puso todos los confines de la tierra? ¿Cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si tú sabes? Toda palabra de Dios es pura; escudo es a los que en él esperan. No añadas a sus palabras, para que no te reprenda y seas hallado mentiroso. Dos cosas te he pedido; no me las niegues antes que muera: Aparta de mí la mentira y la vanidad; no me des pobreza ni riquezas; susténtame con el pan necesario; no sea que me harte, y te niegue, y diga: ¿Quién es el SEÑOR? O que siendo pobre, hurte, y blasfeme el nombre de mi Dios. No calumnies al siervo ante su señor, para que no te maldiga y lleves tu culpa. Hay generación que maldice a su padre, y que no bendice a su madre. Hay generación limpia en su propia opinión, que no ha sido lavada de su inmundicia. Hay generación cuyos ojos son altivos, y cuyos párpados son levantados. Hay generación cuyos dientes son como espadas, y cuyos molares son como cuchillos, para devorar a los pobres de la tierra, y a los menesterosos de entre los hombres. La sanguijuela tiene dos hijas que dicen: ¡Dame, dame! Tres cosas hay que nunca se sacian; Alguno hay que nunca dice: ¡Basta! El sepulcro, la matriz estéril, la tierra que nunca se harta de agua, y el fuego que jamás dice: ¡Basta! El ojo que escarnece a su padre, y desprecia la enseñanza de su madre, los cuervos de la simiente lo sajarán, y los hijos del águila lo devorarán. Tres cosas hay que me son ocultas; aun sé de la cuarta: El camino del águila en el aire; el camino de la culebra sobre la peña; el camino de la nave en medio del mar; y el camino del hombre con la doncella. Tal es el camino de la mujer adúltera: come, y limpia su boca, y dice: No he hecho maldad. Por tres cosas se alborota la tierra, y por la cuarta no puede sufrir: Por el siervo cuando reinare; por el necio cuando se hartare de pan; por la mujer odiosa cuando se casare; y por la sierva cuando heredare a su señora. Cuatro cosas son de las más pequeñas de la tierra, y las más sabias entre las sabias: Las hormigas, pueblo sin fortaleza, y que en verano preparan su comida; Los conejos, pueblo sin vigor, que ponen su morada en las peñas; Los langostos, pueblo sin rey, y salen todos por cuadrillas; La araña, que se toma con las manos, y está en palacios de rey. Tres cosas hay de hermoso andar, y la cuarta sube muy bien: El león, que es más valiente que todos los animales, y que no vuelve atrás ante ninguno; El gallo andante, que también es hermoso; el macho cabrío entre el ganado; y el rey, al cual no se puede resistir. Si fueras necio, alzándote tu elevada sobre ti mismo, y si maliciares poniéndola sobre tu boca, eso reprenderé. Como el que ordeña la leche sacará mantequilla, y el que se suena las narices sacará sangre: así el que provoca la ira producirá strife.
Proverbios 30:1-20 presenta la humilde reconocimiento de Agur sobre la limitación humana junto con una profunda confianza en la pureza y suficiencia de la palabra de Dios. La fe aquí se expresa a través de la dependencia reverente más que del dominio propio confiado.