Fe y Confianza: Descansar en Verdes Pastos
El Salmo 23 no es una promesa de consuelo, sino una invitación a confiar.
Un salmo de David. DIOS es mi pastor; nada me falta. [Dios] me hace recostar en verdes pastos, y me guía hacia aguas en lugares de reposo— renovando mi vida, dirigiéndome por los senderos correctos como conviene al nombre divino. Aunque camine por un valle de profunda oscuridad, no temo daño alguno, porque Tú estás conmigo; Tu vara y Tu cayado— ellas me confortan. Tú extiendes una mesa para mí ante la vista de mis enemigos; Tú unges mi cabeza con aceite; mi bebida es abundante. Solo bondad y amor firme me perseguirán todos los días de mi vida, y habitaré en la casa de DIOS por muchos, largos años.
Salmo 23 es quizás el poema más amado del Antiguo Testamento. Aunque atribuido a David—un ex pastor él mismo—la voz del salmo pertenece a todo creyente que ha aprendido que el SEÑOR es tanto proveedor como protector. Sus seis versículos avanzan desde los verdes pastos (v. 2) a través del valle más sombrío (v. 4) hasta la casa del SEÑOR (v. 6), formando un arco completo de fe.