Un Día en Tus Atrios Es Mejor Que Mil en Otra Parte
Salmo 84 — Cuando la fe camina por el Valle de Baca, el desierto mismo se convierte en lugar de manantiales.
Para el director; sobre la gitit. De los coreítas. Un salmo. ¡Cuán amable es tu morada, oh DIOS de los Ejércitos! Anhelo, deseo los atrios del Eterno; mi cuerpo y mi alma claman de gozo al Dios vivo. Aun el gorrión ha encontrado un hogar, y la golondrina un nido para sí misma donde poner sus crías, cerca de tu altar, oh DIOS de los Ejércitos, mi rey y mi Dios. Dichosos los que habitan en tu casa; para siempre te alabarán. Selah. Dichosos los que en ti se refugian, cuyo pensamiento está en los caminos [del peregrino]. Atraviesan el Valle de Baca, considerándolo como lugar de manantiales, como si la lluvia temprana lo hubiera cubierto de bendición. Van de fortaleza en fortaleza, apareciendo ante Dios en Sion. Oh Eterno Dios de los ejércitos, escucha mi oración; escucha, oh Dios de Jacob. Selah. Oh Dios, mira nuestro escudo, contempla el rostro de tu ungido. Mejor un día en tus atrios que mil [en cualquier otro lugar]; prefiero estar en el umbral de la casa de Dios que habitar en las tiendas de los impíos. Porque el Eterno Dios es sol y escudo; DIOS concede gracia y gloria, y no niega el bien a los que viven sin mancha. ¡Oh DIOS de los Ejércitos, dichoso el que en ti confía!
Salmo 84:1-13, un salmo de los coraítas, canta acerca del anhelo de la presencia de Dios en Su morada y concluye con la bienaventuranza: "Bienaventurado el que en Ti confía."