Verdadera Sabiduría en la Travesía Azotada por la Tormenta
Entre la madera arrastrada por las olas y los ídolos: por qué la sabiduría es conocer al Padre que gobierna.
Locura de un navegante que ora a un ídolo De nuevo, uno que se dispone a navegar y está a punto de viajar sobre olas embravecidas invoca a un trozo de madera más frágil que la nave que lo lleva. Pues fue el deseo de ganancia el que planeó esa embarcación, y la sabiduría fue el artífice que la construyó; pero es tu providencia, oh Padre, la que dirige su curso, porque le has dado un camino en el mar, y una vía segura a través de las olas, mostrando que puedes salvar de todo peligro, de modo que aun si un hombre carece de habilidad, puede hacerse a la mar. Es tu voluntad que las obras de tu sabiduría no queden sin efecto; por tanto los hombres confían sus vidas aun al más pequeño madero, y atravesando los oleajes en una balsa llegan salvos a tierra. Pues aun al principio, cuando perecían los gigantes arrogantes, la esperanza del mundo se refugió en una balsa, y guiada por tu mano dejó al mundo la semilla de una nueva generación. Porque bienaventurada es la madera por medio de la cual viene la justicia. Pero el ídolo hecho por manos es maldito, y también lo es quien lo hizo; porque él hizo la obra, y la cosa perecedera fue llamada dios. Pues igualmente aborrecible para Dios es el hombre impío y su impiedad, porque lo que fue hecho será castigado junto con quien lo hizo. Por tanto habrá una visitación también sobre los ídolos de los gentiles, porque, aunque parte de lo que Dios creó, vinieron a ser una abominación, y se convirtieron en trampas para las almas de los hombres y un lazo para los pies de los insensatos. El origen y los males de la idolatría Porque la idea de fabricar ídolos fue el comienzo de la fornicación, y la invención de ellos fue la corrupción de la vida, pues ni han existido desde el principio ni existirán para siempre. Pues por la vanidad de los hombres entraron en el mundo, y por tanto su rápido fin ha sido dispuesto. Porque un padre, consumido de dolor por una pérdida prematura, hizo una imagen de su hijo, que le había sido arrebatado repentinamente; y honraba como dios a lo que antes era un ser humano muerto, y transmitió a sus dependientes ritos secretos e iniciaciones. Entonces la costumbre impía, fortalecida con el tiempo, fue guardada como ley, y por mandato de monarcas se adoraron imágenes talladas. Cuando los hombres no podían honrar a los monarcas en su presencia, ya que vivían lejos, imaginaron su apariencia a distancia, e hicieron una imagen visible del rey a quien honraban, para que con su celo pudieran adular al ausente como si estuviera presente. Entonces la ambición del artífice impulsó aun a los que no conocían al rey a intensificar su culto. Porque él, tal vez deseando agradar a su gobernante, hábilmente forzó a la imagen a tomar una forma más hermosa, y la multitud, atraída por el encanto de su obra, ahora consideraba como objeto de adoración al que poco antes habían honrado como hombre. Y esto se convirtió en una trampa oculta para la humanidad, porque los hombres, en esclavitud a la desgracia o a la autoridad real, bestowed on objects of stone or wood the name that ought not to be shared. Afterward it was not enough for them to err about the knowledge of God, but they live in great strife due to ignorance, and they call such great evils peace. For whether they kill children in their initiations, or celebrate secret mysteries, or hold frenzied revels with strange customs, they no longer keep either their lives or their marriages pure, but they either treacherously kill one another, or grieve one another by adultery, and all is a raging riot of blood and murder, theft and deceit, corruption, faithlessness, tumult, perjury, confusion over what is good, forgetfulness of favors, pollution of souls, sex perversion, disorder in marriage, adultery, and debauchery. For the worship of idols not to be named is the beginning and cause and end of every evil. For their worshipers either rave in exultation, or prophesy lies, or live unrighteously, or readily commit perjury; for because they trust in lifeless idols they swear wicked oaths and expect to suffer no harm. But just penalties will overtake them on two counts: because they thought wickedly of God in devoting themselves to idols, and because in deceit they swore unrighteously through contempt for holiness. For it is not the power of the things by which men swear, but the just penalty for those who sin, that always pursues the transgression of the unrighteous. Porque la idea de fabricar ídolos fue el comienzo de la fornicación, y la invención de ellos fue la corrupción de la vida, pues ni han existido desde el principio ni existirán para siempre. Pues por la vanidad de los hombres entraron en el mundo, y por tanto su rápido fin ha sido dispuesto. Porque un padre, consumido de dolor por una pérdida prematura, hizo una imagen de su hijo, que le había sido arrebatado repentinamente; y honraba como dios a lo que antes era un ser humano muerto, y transmitió a sus dependientes ritos secretos e iniciaciones. Entonces la costumbre impía, fortalecida con el tiempo, fue guardada como ley, y por mandato de monarcas se adoraron imágenes talladas. Cuando los hombres no podían honrar a los monarcas en su presencia, ya que vivían lejos, imaginaron su apariencia a distancia, e hicieron una imagen visible del rey a quien honraban, para que con su celo pudieran adular al ausente como si estuviera presente. Entonces la ambición del artífice impulsó aun a los que no conocían al rey a intensificar su culto. Porque él, tal vez deseando agradar a su gobernante, hábilmente forzó a la imagen a tomar una forma más hermosa, y la multitud, atraída por el encanto de su obra, ahora consideraba como objeto de adoración al que poco antes habían honrado como hombre. Y esto se convirtió en una trampa oculta para la humanidad, porque los hombres, en esclavitud a la desgracia o a la autoridad real, otorgaron a objetos de piedra o madera el nombre que no debía ser compartido. Después no les bastó errar acerca del conocimiento de Dios, sino que viven en gran conflicto debido a la ignorancia, y llaman paz a tales grandes males. Pues ya sea que maten a niños en sus iniciaciones, o celebren misterios secretos, o celebren juergas frenéticas con costumbres extrañas, ya no guardan puras ni sus vidas ni sus matrimonios, sino que o traicioneramente se matan unos a otros, o se dañan unos a otros con adulterio, y todo es un rugiente alboroto de sangre y asesinato, robo y engaño, corrupción, infidelidad, tumulto, perjurio, confusión sobre lo que es bueno, olvido de los favores, contaminación de almas, perversión sexual, desorden en el matrimonio, adulterio y libertinaje. Porque la adoración de ídolos que no deben ser nombrados es el comienzo, la causa y el fin de todo mal. Porque sus adoradores o bien deliren con exultación, o profetizan mentiras, o viven impíamente, o cometen perjurio fácilmente; porque, por confiar en ídolos sin vida, juran o perversos y esperan no sufrir daño alguno. Pero justos castigos les alcanzarán por dos motivos: porque pensaron impíamente de Dios al entregarse a los ídolos, y porque con engaño juraron impíamente por desprecio de la santidad. Porque no es el poder de las cosas por las que juran los hombres, sino el justo castigo para los que pecan, lo que siempre persigue la transgresión de los impíos.
Sabiduría 14:1–20 contrasta la frágil madera en que confía un marinero con la viva providencia de Dios. El ingenio humano diseña la nave, pero es la mano del Padre quien traza el rumbo, preserva a Noé y pone en evidencia la necedad de confiar en una imagen tallada.