Aprendiendo a confiar en el desierto: Lecciones de fe de Deuteronomio 2
Mientras Israel rodeaba el desierto, la presencia y provisión de Dios nunca cesaron — un retrato viviente de fe y confianza.
volvimos al desierto por el camino del Mar de Cañas, como el DIOS me había hablado, y rodeamos por mucho tiempo la región montañosa de Seír. Entonces el DIOS me dijo: Bastante habéis dado ya vuelta a esta montaña; volveos ahora hacia el norte. Y manda al pueblo, diciendo: Pasando iréis por el territorio de vuestros hermanos, los hijos de Esaú, que habitan en Seír; y ellos tendrán miedo de vosotros; mas guardaos mucho de provocarles. No os meteréis con ellos, porque no os daré de su tierra ni aun lo que cabe la planta del pie; porque la región montañosa de Seír se la he dado por posesión a Esaú. Compraréis de ellos con dinero las provisiones que comáis, y también compraréis con dinero el agua que bebáis. Porque el ETERNO tu Dios te ha bendecido en todas las obras de tus manos; él sabe que caminas por este gran desierto; estos cuarenta años el ETERNO tu Dios ha estado contigo, y nada te ha faltado. Y nos pasamos de nuestros hermanos, los hijos de Esaú, que habitaban en Seír, por el camino de la Arabá, por Elat y Ezión-guéber; y volvimos, y pasamos por el camino del desierto de Moab. Y el DIOS me dijo: No molestes a los moabitas, ni te empeñes en guerrear contra ellos, porque no te daré posesión de su tierra; porque la tierra de los hijos de Lot se la he dado por posesión. Anteriormente habitaban en ella los emitas, pueblo grande y numeroso, y altos como los anaquitas; los cuales eran también gigantes como los anaquitas, y los moabitas los llaman emitas. Y antes habitaron en Seír los horeos, a los cuales echaron los hijos de Esaú, y los destruyeron de delante de sí, y habitaron en su lugar, como lo ha hecho Israel con la tierra que les dio el DIOS en posesión. Levantaos ahora, y pasad el arroyo de Zered. Y pasamos el arroyo de Zered. Y los días que anduvimos caminando desde Cades-barnea hasta pasar el arroyo de Zered, fueron treinta y ocho años; hasta que se acabó toda la generación de los hombres de guerra de en medio del campamento, como el DIOS les había jurado. Y también la mano del DIOS fue contra ellos para destruirlos de en medio del campamento, hasta acabarlos. Y aconteció que, habiendo muerto ya todos los hombres de guerra de entre la campana, el DIOS me habló, diciendo: Tú pasarás hoy el territorio de Moab, por Ar. Y cuando os acercareis a la frontera de los hijos de Amón, no los molestéis, ni os metáis con ellos; porque no os daré posesión de la tierra de los hijos de Amón; porque a los hijos de Lot se la he dado por posesión. También se contaba aquella tierra con los refaítas; los refaítas habitaron antes allí, a los cuales los amonitas llamaban zanzumitas, gente grande y numerosa, y altos como los anaquitas. Y el DIOS los destruyó delante de ellos, y les echaron, y habitaron en su lugar; como hizo con los hijos de Esaú que habitaban en Seír, cuando destruyó a los horeos delante de ellos; y los echaron, y habitaron en su lugar, hasta hoy. Y los aveos que habitaban en aldeas hasta Gaza, los caftoreos que salieron de Caftor los destruyeron, y habitaron en su lugar. Levantaos ahora, y pasad el arroyo de Arnón. He aquí, yo he dado en tu mano a Sihón rey de Hesbón, el amorreo, y su tierra; empieza a tomar posesión de ella, y entra en guerra con él. Hoy comenzaré a poner tu temor y tu espanto sobre los pueblos debajo de todo el cielo, los cuales oirán tu fama, y temblarán y se angustiarán delante de ti. Entonces envié embajadores desde el desierto de Cademot al rey de Hesbón, con palabras de paz, diciendo: Pasaré por tu tierra por el camino; por el camino iré, sin apartarme ni a diestra ni a siniestra. Con dinero me venderás los alimentos que coma, y con dinero me darás de beber el agua; solamente déjame pasar a pie, como hicieron conmigo los hijos de Esaú que habitaban en Seír, y los moabitas que habitaban en Ar; hasta que cruce el Jordán, a la tierra que nos da el ETERNO nuestro Dios. Mas el rey de Hesbón no nos quiso dejar pasar por su tierra; porque el DIOS tuyo había endurecido su espíritu, y obstinado su corazón para entregarlo en tu mano, como hoy. Y el DIOS me dijo: He aquí, yo he comenzado a dar a Sihón y su tierra delante de ti; empieza a tomar posesión de su tierra. Entonces Sihón salió contra nosotros, él y todo su pueblo, para pelear en Jahaza. Y el ETERNO nuestro Dios lo entregó delante de nosotros, y lo derrotamos a él y sus subordinados y a todo su pueblo. Y tomamos entonces todas sus ciudades, y destruimos todas las ciudades, hombres, mujeres y niños; no dejamos ninguno. Solamente tomamos para nosotros el ganado y el despojo de las ciudades que tomamos. Desde Aroer, que está junto al arroyo de Arnón, y desde la ciudad que está en el valle, hasta Galaad, ninguna ciudad fue tan fuerte que no la tomásemos; el ETERNO nuestro Dios nos las entregó todas. Pero no te acercaste a la tierra de los hijos de Amón, a toda la ribera del arroyo de Jaboc, ni a las ciudades de la región montañosa, ni a nada que el ETERNO nuestro Dios había prohibido.
Deuteronomio 2:1-20 registra el fin de treinta y ocho años de vagar por el desierto. Dios instruye a Israel a rodear la región montañosa de Edom y no provocar a Moab, aun cuando esas tierras no eran para ellos. El texto subraya que el viaje, los límites y las provisiones están todos en manos de Dios.