Primeros pasos de fe: Viendo el milagro en lo ordinario
Juan 2:1–20 — Desde el banquete de bodas hasta el templo, la fe comienza con la obediencia y crece cuando confiamos en Aquel que revela Su gloria.
Y al tercer día se hizo una boda en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús. Y también fueron invitados a la boda Jesús y sus discípulos. Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. Y Jesús le dijo: ¿Qué tengo yo contigo, mujer? Aún no ha venido mi hora. Su madre dijo a los majadores: Haced todo lo que os dijere. Y había allí seis tinajas de piedra,布置adas conforme a la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros. Jesús les dijo: Llenad las tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba. Y les dijo: Sacad ahora, y presentad al maestresala. Y se lo presentaron. Cuando el maestresala gustó el agua que se había vuelto vino (y no sabía de dónde era, aunque los majadores que habían sacado el agua lo sabían), el maestresala llamó al esposo y le dijo: Todo hombre pone primero el vino bueno, y cuando ya han bebido freely, entonces el inferior; mas tú has guardado el vino bueno hasta ahora. Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él. Después de esto descendió a Capernaum, él, y su madre, y sus hermanos, y sus discípulos; y estuvieron allí no muchos días. Y estaba cerca la pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y halló en el templo a los que vendían bueyes y ovejas y palomas, y a los cambiadores sentados. Y haciendo un azote de cuerdas, echó a todos del templo, también las ovejas y los bueyes; y derramó el dinero de los cambiadores, y volcó las mesas. Y a los que vendían palomas les dijo: Quitad de aquí esto, y no hagáis casa de comercio la casa de mi Padre. Entonces sus discípulos se acordaron que escrito estaba: El celo de tu casa me consume. Y los judíos respondieron y le dijeron: ¿Qué señal nos muestras, ya que haces esto? Jesús respondió y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Dijeron los Yessel: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? Mas él estaba muy relacionado con el templo de su cuerpo. Cuando pues resucitó de los muertos, sus discípulos se acordaron de que les había dicho esto; y creyeron la Escritura, y la palabra que Jesús había dicho. Y estando él en Jerusalén en la pascua, durante la fiesta, muchos creyeron en su nombre, viendo las señales que hacía. Pero Jesús no se confiaba a ellos, porque conocía a todos, y porque no tenía necesidad de que alguno le diese testimonio del hombre; pues él sabía lo que había en el hombre.
Juan 2:1–20 registra dos señales al comienzo del ministerio público de Jesús: convertir el agua en vino en Caná y la purificación del templo en Jerusalén. Juntas revelan que la fe verdadera es tanto relacional (confiar en el tiempo de Jesús) como reformadora (celo por la casa del Padre).