Fe y confianza

Fe en Acción: Encontrando la Gracia en Nuestra Ruptura

Desde la sanación del paralítico hasta el llamado del cobrador de impuestos, la fe nos lleva a Jesús: Él perdona, sana y llama a los inesperados.

BibleVibe Editorial5 min de lectura
Traducción:ESV
Mateo 9:1-20
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Y entrando en una barca, pasó al otro lado, y vino a su propia ciudad. Y he aquí, le trajeron un hombre paralítico, echado en una cama. Y Jesús, viendo la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, ten buen ánimo; tus pecados te son perdonados. Y he aquí, algunos de los escribas decían dentro de sí: Este hombre blasfema. Y Jesús, conociendo sus pensamientos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? Porque, ¿qué es más fácil, decir: Tus pecados te son perdonados; o decir: Levántate y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados (entonces dice al paralítico): Levántate, y toma tu cama, y vete a tu casa. Y se levantó, y se fue a su casa. Pero viendo las multitudes esto, temieron, y glorificaron a Dios, que había dado tal autoridad a los hombres. Y pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, sentado en el lugar de los tributos públicos, y le dice: Sígueme. Y se levantó, y le siguió. Y aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa, he aquí, muchos publicanos y pecadores vinieron y se sentaron con Jesús y sus discípulos. Y viendo esto los fariseos, dijeron a sus discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores? Y oyéndolo él, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio; porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores. Entonces vinieron a él los discípulos de Juan, diciendo: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos mucho, y tus discípulos no ayunan? Y Jesús les dijo: ¿Pueden los hijos de la cámara nupcial hacer duelo mientras el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces ayunarán. Ni echa remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque el tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura. Ni echan los hombres vino nuevo en odres viejos; de otra manera los odres se rompen, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero echan el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan. Mientras él les decía estas cosas, he aquí, vino un principal, y le adoró, diciendo: Mi hija ha muerto recién; pero ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá. Y se levantó Jesús, y le siguió, y también sus discípulos. Y he aquí, una mujer enferma de flujo de sangre doce años, se llegó por detrás y tocó el borde de su vestido; porque decía dentro de sí: Si tocare tan solamente su vestido, seré salva. Pero volviéndose Jesús y viéndola, dijo: Hija, ten buen ánimo; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora. Y llegando Jesús a la casa del principal, vio a los que tocaban flautas, y al pueblo haciendo bullicio, y dijo: Apartaos; porque la niña no está muerta, sino que duerme. Y se burlaban de él. Pero cuando la gente fue echada fuera, entró, y tomó la mano de ella, y la niña se levantó. Y salió la fama de esto por toda aquella tierra. Y pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, clamando y diciendo: Ten misericordia de nosotros, Hijo de David. Y cuando llegó a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dice: ¿Creéis que puedo hacer esto? Le dicen: Sí, Señor. Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho. Y fueron abiertos sus ojos. Y Jesús les mandó estrictamente, diciendo: Mirad que nadie lo sepa. Pero ellos salidos, divulgaron su fama por toda aquella tierra. Y saliendo ellos, he aquí, le trajeron un hombre mudo, endemoniado. Y echado fuera el demonio, el mudo habló; y las multitudes se maravillaron, diciendo: Nunca se vio tal cosa en Israel. Pero los fariseos decían: Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios. Y recorrió Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia. Y viendo las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban desamparadas y dispersas, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dice a sus discípulos: La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.

Mateo 9:1-20 presenta tres escenas entrelazadas: la sanación del paralítico (vv. 1-8), el llamado de Mateo (vv. 9-13) y la discusión sobre el ayuno y el vino nuevo (vv. 14-17). En el corazón de las tres se encuentra el tema de la fe y la confianza: la fe que lleva a un amigo hasta Jesús, la confianza que abandona un puesto de impuestos para seguir a un rabbi, y la confianza necesaria para recibir las cosas nuevas del reino de Dios.

Narration

Escenario: La Ciudad Propia de Jesús y la Mesa Controversial

Después de la tormenta en el Mar de Galilea (Mateo 8:23-27) y el dramático cruce descrito en Mateo 8:18, Jesús 'entró en una barca, y cruzó, y vino a su propia ciudad.' Mateo identifica esta ciudad como Capernaúm, que se había convertido en la base de operaciones de Jesús después de que dejó Nazaret (Mateo 4:13). La frase 'su propia ciudad' sugiere no su ciudad natal de origen, sino la ciudad que lo había recibido y hospedado, el lugar que lo conocía, comía con él y era testigo de su enseñanza. Es llamativo que regrese aquí no para retirarse, sino para enfrentar controversia más profunda y gracia más profunda. La escena se abre con un hombre paralítico siendo llevado por sus amigos ante Jesús. La multitud es tan densa que deben abrir un agujero en el techo para bajarlo. Jesús responde no primero a la necesidad física del hombre, sino a su condición espiritual: 'Hijo, ten ánimo; tus pecados te son perdonados.' Los escribas, reconociendo esto como una prerrogativa divina, lo acusan de blasfemia. Jesús responde con una pregunta que todavía resuena hoy: '¿Qué es más fácil, decir: Tus pecados te son perdonados; o decir: Levántate y anda?' Luego sana al hombre para demostrar que el Hijo del Hombre tiene 'autoridad en la tierra para perdonar pecados.' Inmediatamente después, Jesús pasa junto al puesto de impuestos y llama a Mateo por su nombre. El recaudador de impuestos se levanta y lo sigue, y luego organiza una cena donde 'muchos publicanos y pecadores' se reclinan con Jesús. Los fariseos se escandalizan. Jesús responde con uno de los diagnósticos más tiernos de los Evangelios: 'Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos.' Añade una cita de Oseas 6:6: 'Misericordia quiero, y no sacrificio.' Finalmente, cuando se le cuestiona sobre el ayuno, Jesús habla de sí mismo como el Novio y advierte contra poner 'vino nuevo en odres viejos.' El trasfondo histórico es la Galilea de principios del siglo I bajo ocupación romana. Los recaudadores de impuestos como Mateo trabajaban para el sistema imperial, recaudando tributo y a menudo enriqueciéndose. Eran considerados traidores y marginados. Josefo señala en su descripción de las diversas sectas y clases de la sociedad judía que los publicanos eran odiados por su colaboración con Roma (cf. Josefo, Antigüedades 18.2.2 sobre el impuesto de capitación y las perturbaciones que causó). Sentarse a la mesa con tales personas era, a los ojos de los fariseos, respaldar su corrupción. La comunión de mesa de Jesús es, por tanto, una vívida representación de su teología: él vino no para los自以为义, sino para los enfermos.

En el terreno: De la sinagoga al despacho de impuestos al banquete

Ambientada en el último período del Primer Templo, a través de las regiones de Galilea, Belén y Nazaret, donde comunidades rurales de fe vivían bajo la línea ancestral de David.

Significado: La Forma de la Fe

Tres imágenes de fe emergen de Mateo 9:1-20, y juntas revelan cómo es en realidad la confianza en Jesús. 1. La fe es fe llevada. El paralítico no puede ir a Jesús por sí mismo. Es acostado en una camilla y bajado por el techo por amigos que creen que si tan solo pueden acercarlo a Jesús, algo sucederá. Jesús "ve la fe de ellos". La fe rara vez es un logro solitario. Es con frecuencia la oración de una madre, el testimonio de un cónyuge, el amor obstinado de un amigo que se niega a dejar que la parálisis tenga la última palabra. La confianza en Cristo llega frecuentemente sobre los hombros de otros. 2. La fe escucha primero la palabra más difícil. Jesús no comienza con la sanación. Comienza con el perdón: "Hijo, ten buen ánimo; tus pecados te son perdonados". Los escribas ven esto como presunción. Jesús vuelve la pregunta contra ellos: ¿cuál es más fácil decir? Cualquiera puede susurrar "tus pecados son perdonados" al aire. Pero mandar a un paralítico que se levante y camine requiere poder visible y verificable. Jesús ofrece el milagro visible para confirmar el invisible. Nos enseña que nuestra necesidad más profunda no es la reparación de nuestras circunstancias, sino la restauración de nuestra relación con Dios. La fe confía en Cristo no solo por lo que podemos ver, sino por lo que no podemos ver—la limpieza, el perdón, el veredicto del cielo. 3. La fe es levantarse del puesto. El llamado de Mateo es la segunda imagen. Él está sentado en un lugar de ganancia y prestigio, cobrando impuestos para Herodes Antipas y Roma. Dos palabras de Jesús ponen su mundo entero de cabeza: "Sígueme". Y "él se levantó, y le siguió". La fe no es solo creer algo; es reorientar tu vida alrededor de Alguien. Mateo será renombrado en la tradición (Leví en Marcos y Lucas), pero más importante aún es renarrado. Deja el libro viejo y toma uno nuevo—el evangelio que lleva su nombre. Confiar siempre cuesta algo. Cuesta el acomodo cómodo con el mundo. 4. La fe está dispuesta a ser vista en la mesa equivocada. La cena de Mateo es el escándalo del capítulo. Pecadores y recaudadores de impuestos se reclinan con Jesús. Los fariseos murmuran. Jesús no ajusta la lista de invitados. Explica: "Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos". Y fundamenta su respuesta en la Escritura: "Misericordia quiero, y no sacrificio". La fe significa estar de acuerdo con el diagnóstico que Dios hace de nosotros. No estamos "sanos". No necesitamos una lección; necesitamos un médico. Y el Médico ha elegido compartir nuestra mesa antes de que hayamos limpiado nuestras vidas. 5. La fe recibe lo nuevo. La pregunta sobre el ayuno es la imagen final. Los discípulos de Juan el Bautista ayunan; los discípulos de Jesús festejan. ¿Por qué? Porque el Novio está presente. Insistir en el luto cuando el Novio está entre ellos es malinterpretar la hora. Y el vino nuevo del reino no puede ser contenido en los odres viejos de la expectativa religiosa. La fe no remienda la vida vieja con experiencias nuevas. Recibe una vida enteramente nueva—una que requiere un corazón nuevo, una comunidad nueva, y odres nuevos.

Aplicación: Viviendo esta fe hoy

¿Cómo llevamos la forma de este pasaje a nuestra semana ordinaria? Primero, lleva a alguien a Jesús. Si no puedes venir a Él por ti mismo debido a la parálisis, la depresión, la vergüenza o la incredulidad, pídele a la iglesia que te cargue. Y si sabes de alguien en esa condición, no esperes un momento conveniente. Sube las escaleras. Mueve las tejas. Lleva a tu amigo a la presencia de Cristo, aunque sea algo caótico y perturbador. El techo de la casa pertenecía a otra persona, y fue dañado por amor a un hombre paralizado. La fe es a menudo un proyecto comunitario, y con frecuencia requiere sacrificio. Segundo, permite que Jesús diga primero la palabra más difícil. Oramos constantemente por las cosas visibles: trabajo, salud, reconciliación, paz. Jesús aquí habla del perdón antes que de la sanidad. Que tu primera oración sea la oración del perdón: "Señor, alégrame; perdóname." Puede que descubras que las circunstancias visibles cambian cuando el veredicto invisible ha sido resuelto. Tercero, abandona la casilla. ¿Cuál es tu "casilla de impuestos"? Puede que no sea un escritorio literal, pero es el lugar donde has hecho las paces con un pequeño compromiso porque paga bien. "Sígueme" sigue siendo la palabra de Jesús para muchos de nosotros. Es una palabra que nos pide abandonar el libro contable predecible y seguir a un Rabino cuyos libros nunca han saldado ante los ojos del mundo. Cuarto, siéntate a la mesa correcta. No te escandalices por la compañía que Jesús mantiene. Él sigue dando la bienvenida a pecadores, recaudadores de impuestos, enfermos y pobres. Si tu iglesia solo tiene espacio para personas que ya han llegado, probablemente estás administrando una fraternidad de fariseos, no una clínica de médicos. Practica la misericordia por encima del sacrificio. Abre la mesa más amplia de lo que tu teología preferiría. Finalmente, recibe el vino nuevo. Si la vida cristiana ha comenzado a sentirse como un parche sobre un vestido viejo, quizás has estado intentando añadir a Jesús a un sistema en lugar de permitir que Jesús lo reemplace. El vino nuevo requiere odres nuevos: nuevos ritmos, nuevos hábitos, nueva comunidad, nueva humildad. No temas. El Novio está presente, y Su presencia hace obsoletas las viejas categorías.

Reflexión

Tómate un momento para imaginarte en este capítulo. ¿Dónde te ves con mayor claridad? ¿Eres el hombre paralítico, incapaz de avanzar hacia Jesús pero llevado por otros? ¿Eres el amigo que sube al techo, haciendo el trabajo incómodo y disruptivo de la intercesión? ¿Eres el escriba, silenciosamente receloso de que Jesús está excediéndose? ¿Eres Mateo, sentado en una cómoda mesa a punto de escuchar dos palabras que desharán tus planes? ¿Eres un fariseo al borde de la cena, con los brazos cruzados, calculando quién es digno de la compañía del Maestro? ¿O eres uno de los discípulos de Juan, ayunando mientras el Esposo festeja, tratando de averiguar por qué el camino nuevo no coincide con los patrones viejos? Cada una de estas es una posición fiel. Cada una puede convertirse en una puerta. El paralítico se levanta y se va a casa. El escriba, esperamos, algún día dejará sus cuadernos. Mateo escribirá un evangelio. Los fariseos serán invitados una y otra vez. Los discípulos de Juan aprenderán a ayunar en una tonalidad nueva. Ninguno de ellos está fuera del alcance de la gracia, y nosotros tampoco. La fe, en este capítulo, no es un sentimiento ni una doctrina. Es una postura: la postura de permitir que Jesús te vea como eres, en la habitación en la que estás, con la gente que te acompaña, y confiar en que Él dirá la palabra que más importa. Él sigue hablando. Aún dice: "Ten buen ánimo". Aún llama: "Sígueme". Aún pregunta: "¿Pueden los hijos del aposento nupcial estar de luto?" Y Él sigue dando la bienvenida al vino nuevo.

Preguntas frecuentes

¿Por qué Jesús perdonó los pecados antes de sanar al paralítico?

Jesús quería demostrar su autoridad para perdonar pecados en la tierra. La sanación es visible, el perdón invisible; usó un milagro visible para confirmar un veredicto invisible (Mateo 9:6). Nos enseña que nuestra necesidad más profunda no es la restauración física, sino la reconciliación con Dios.

¿Qué significa «ver su fe», y por qué no es solo la fe del paralítico?

El plural «su» en «al ver su fe» llega a magnanimidad compasiva para incluir a los amigos que lo llevaban. La fe es a menudo comunitaria: la intercesión y la persistencia de amigos y familiares pueden llevar a una persona a la presencia de Cristo. Esto nos recuerda que los creyentes son con frecuencia eslabones esenciales en la fe de otra persona.

¿Por qué los fariseos se escandalizaron tanto de que Jesús comiera con los recaudadores de impuestos?

Los recaudadores de impuestos eran vistos como traidores que colaboraban con Roma y como extorsionadores considerados inmundos e indignos de comunión. Los fariseos creían que compartir la mesa con tales personas significaba respaldar su pecado. Jesús responde: los sanos no necesitan médico; él vino a llamar a los pecadores, no a los自以为义的人。

¿Qué significa Jesús con el Novio y los convidados a la boda?

Jesús emplea la imagen de una boda para identificarse como el Novio. Mientras él está con sus discípulos, es un banquete nupcial gozoso—un tiempo de festejar, no de ayunar. También presagia que será «quitado», y entonces será el momento apropiado para ayunar y hacer duelo (Mateo 9:15).

¿Qué significa "vino nuevo en odres viejos"?

El vino nuevo fermenta y se expande; los odres viejos han perdido su elasticidad y reventarán. Jesús usa esta imagen para enseñar que su reino es una realidad completamente nueva que no puede ser contenida en viejas formas religiosas, reglas o expectativas. El pueblo del reino de Dios necesita nueva vida, nuevos corazones, y nueva comunidad para contener la obra nueva que Dios está haciendo.

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