Bernabé, llamado originalmente José, era un levita nacido en Chipre a quien los apóstoles pusieron el sobrenombre de «hijo de exhortación». Se convirtió en una figura puente esencial en la iglesia primitiva, presentando a Saulo (Pablo) ante los apóstoles y estableciendo la misión a los gentiles en Antioquía.
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Vida e historia
El trasfondo de Bernabé se presenta claramente en Hechos: era un levita nacido en Chipre, llamado originalmente José, a quien los apóstoles apodaron Bernabé, que significa "Hijo de Exhortación". El sobrenombre en sí revela su papel en la iglesia primitiva: un hombre que animaba, consolaba y fortalecía a los creyentes con sus palabras. Su origen chipriota lo convertía en un puente natural entre Jerusalén y las comunidades de la diáspora, conectando a los creyentes a través de la geografía y la cultura. La narrativa de Hechos muestra a Bernabé desempeñando un papel decisivo en momentos cruciales de la vida de la iglesia. Cuando la iglesia de Jerusalén oyó que muchos en Antioquía habían recibido la palabra del Señor, envió a Bernabé para supervisar y pastorear a estos nuevos creyentes. Bernabé los fortaleció a todos, y luego viajó a Tarso para traer a Saulo (Pablo) de vuelta a Antioquía, donde ambos enseñaron a los discípulos durante un año completo. Antioquía se convirtió así en el punto de partida para la misión a los gentiles. En la iglesia de Antioquía, Bernabé estaba entre los profetas y maestros que el Espíritu Santo apartó para la obra misionera. Su historia encarna la esencia de su título "Hijo de Exhortación": no solo consolaba a otros con palabras, sino que conectaba activamente diferentes comunidades, sostenía a los creyentes novatos y unía fuerzas con otros obreros para abrir nuevas fronteras en el ministerio.