Sufrimiento y consuelo

La Mano Sobre el Muro: Consuelo en Medio del Sufrimiento

Cuando Belsasar enfrentó la noche del juicio, la palabra de Dios llegó a un rey aterrorizado, y el verdadero consuelo se encuentra en conocer al Juez.

BibleVibe Editorial5 min de lectura
Traducción:ESV
Daniel 5:1-20
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El rey Belsasar ofreció un gran banquete a sus mil nobles, y bebió vino en presencia de los mil. Bajo la influencia del vino, Belsasar ordenó que trajeran los vasos de oro y plata que su padre Nabucodonosor había sacado del templo de Jerusalén, para que el rey y sus nobles, sus esposas y sus concubinas bebieran de ellos. Trajeron entonces los vasos de oro que habían sido sacados del santuario de la Casa de Dios en Jerusalén, y bebieron de ellos el rey, sus nobles, sus esposas y sus concubinas. Bebieron vino y alabaron a los dioses de oro y plata, de bronce, hierro, madera y piedra. En ese momento, aparecieron los dedos de una mano humana y escribieron sobre el yeso de la pared del palacio del rey, frente al candelabro, de modo que el rey pudo ver la mano mientras escribía. El rostro del rey se oscureció, y sus pensamientos lo alarmaron; se aflojaron las coyunturas de sus lomos y sus rodillas se golpeaban entre sí. El rey llamó a gritos que trajeran a los exorcistas, caldeos y adivinos. El rey se dirigió a los sabios de Babilonia diciendo: "Quien pueda leer esta escritura y decirme su significado será vestido de púrpura, llevará un collar de oro al cuello, y gobernará como uno de los tres en el reino." Entonces vinieron todos los sabios del rey, pero no pudieron leer la escritura ni dar a conocer su significado al rey. El rey Belsasar se alarmó sobremanera, su rostro se oscureció, y sus nobles estaban consternados. A causa del estado del rey y de sus nobles, la reina vino al salón del banquete. La reina tomó la palabra y dijo: "¡Oh rey, vive para siempre! Que tus pensamientos no te alarmen ni tu rostro se oscurezca. Hay un hombre en tu reino que tiene en sí el espíritu de los dioses santos; en tiempos de tu padre se hallaron en él iluminación, entendimiento y sabiduría como la de los dioses, y tu padre, el rey Nabucodonosor, lo nombró jefe de los magos, exorcistas, caldeos y adivinos. Puesto que se halla en Daniel (a quien el rey llamó Beltsasar) un espíritu extraordinario, conocimiento y entendimiento para interpretar sueños, explicar enigmas y resolver problemas, que llamen ahora a Daniel para que diga el significado [de la escritura]." Trajeron entonces a Daniel ante el rey. El rey se dirigió a Daniel diciendo: "Tú eres Daniel, uno de los exiliados de Judá que mi padre, el rey, trajo de Judá. He oído acerca de ti que tienes el espíritu de los dioses, y que en ti se hallan iluminación, conocimiento y sabiduría extraordinaria. Ahora bien, los sabios y exorcistas han sido traídos ante mí para leer esta escritura y darme a conocer su significado. Pero no pudieron decir lo que significaba. He oído acerca de ti que puedes dar interpretaciones y resolver problemas. Ahora, si puedes leer la escritura y darme a conocer su significado, serás vestido de púrpura, llevarás un collar de oro al cuello y gobernarás como uno de los tres en el reino." Entonces Daniel respondió al rey: "Quédate con tus regalos, y da tus presentes a otros. Pero leeré la escritura para el rey y le daré a conocer su significado. Oh rey, el Dios Altísimo otorgó el reino, la grandeza, la gloria y la majestad a tu padre Nabucodonosar. Y a causa de la grandeza que [Dios] le otorgó, todos los pueblos y naciones de toda lengua temblaban de miedo ante él. Daba muerte a quien quería, y a quien quería dejaba vivir; enaltecía a quien quería y a quien quería humillaba. Pero cuando se ensoberbeció y se volvió obstinadamente presumido, fue depuesto de su trono real y su gloria le fue quitada. Fue expulsado de la sociedad, y su mente fue hecha como la de una bestia, y su morada fue con los asnos monteses. Fue alimentado con hierba como el ganado, y su cuerpo fue empapado con el rocío del cielo hasta que llegó a conocer que el Dios Altísimo es soberano sobre el dominio humano, y establece sobre él a los gobernantes a su voluntad. Pero tú, Belsasar, su hijo, no te humillaste aunque sabías todo esto. Te exaltaste contra el Soberano del Cielo, cuyos vasos del templo habías traído ante ti. Tú y tus nobles, tus esposas y tus concubinas bebisteis vino de ellos y alabasteis a los dioses de plata y oro, de bronce y hierro, de madera y piedra, que no ven, ni oyen, ni entienden; ¡pero al Dios que controla tu aliento de vida y cada uno de tus movimientos no lo glorificaste! Por eso hizo aparecer la mano e hizo que la escritura fuera inscrita. Esta es la escritura que está inscrita: MENE MENE TEKEL UPHARSIN. Y este es su significado: MENE—Dios ha numerado. [los días de] tu reino y le ha puesto fin; TEKEL—has sido pesado. en la balanza y hallado falto; PERES—tu reino ha sido dividido. y dado a los medos y a los persas." Entonces, por orden de Belsasar, vistieron a Daniel de púrpura, le pusieron un collar de oro al cuello, y proclamaron que gobernaría como uno de los tres en el reino. Aquella misma noche, Belsasar, el rey caldeo, fue muerto.

Daniel 5:1–20 registra la aterradora noche en la que el rey Belsasar, ebrio de vino y ebrio de orgullo, profanó los vasos santos del templo de Jerusalén y vio una mano humana escribir su condenación sobre la pared. El pasaje es un estudio de contrastes: la jactancia humana frente a la sobriedad divina, el banquete frente al ayuno, el silencio de los dioses falsos frente a la voz del Dios vivo. Para los que sufren, este capítulo revela que Dios no permanece en silencio para siempre: Él escribe, Él revela y Él envía intérpretes de Su verdad incluso en los salones de banquete de los impíos.

Narration

Contexto Histórico

Belsasar reinó como corregente en Babilonia la noche del 12 de octubre del 539 a.C., la misma velada en que el general persa Gubaru (Gobryas) desvió el Éufrates y marchó hacia la ciudad. Heródoto (Historias 1.191) y la Crónica Babilónica (BM 21901) confirman ambos que Babilonia cayó casi sin lucha, tomada por sorpresa durante una gran fiesta. Josefo preserva la tradición judía de que Belsasar fue asesinado esa misma noche (Antigüedades 10.11.2–4). Los vasos de oro y plata que Nabucodonosor había saqueado del templo de Jerusalén en el 586 a.C. (2 Reyes 25:13–17) habían estado guardados en el tesoro real durante sesenta y siete años. Sacarlos a un banquete de borrachos y brindar por los «dioses de oro y plata, bronce, hierro, madera y piedra» era un insulto calculado al Dios de Israel, el único Dios verdadero entre los enumerados. La reina madre que entra en el versículo 10 es probablemente Nitocris, hija de Nabucodonosor, y su mención de Daniel («a quien el rey llamó Beltsasar») nos recuerda que este siervo de Dios ya había sobrevivido a dos regímenes y a un foso de leones. Estaba a punto de interpretar la escritura en la pared por tercera vez.

Ecos a Través del Tiempo y el Espacio

Durante la era de los profetas y el exilio, el pueblo de Dios en Babilonia y el remanente davídico en Jerusalén soportaron sufrimiento mientras se cernía la sombra del primer templo, aprendiendo que la fidelidad al pacto se refina a través de la angustia.

Significado del pasaje

Tres grandes movimientos teológicos laten a lo largo de este pasaje, cada uno un nervio de consuelo para el sufrimiento. Primero, el silencio de los falsos dioses. «Bebieron vino y alabaron a los dioses de oro y plata, de bronce, de hierro, de madera y de piedra» (v. 4). Cinco materiales, cinco deidades, y ni uno solo de ellos puede hablar. Cuando la mano escribe, los exorcistas y caldeos no pueden leerla; la reina madre solo puede señalar a un hombre que en otro tiempo caminó con Dios. La idolatría es la religión de la mudez. Adora lo que es hecho por manos humanas, y tarde o temprano enfrentarás una crisis que solo el Dios vivo puede interpretar. Para los que sufren hoy, esto es una misericordia: todo falso refugio—dinero, estatus, placer, ideología—una noche quedará mudo ante la verdadera pregunta de tu vida. Segundo, la sobriedad de Dios. «El rostro del rey se demudó… los empalmes de sus lomos se aflojaron, y sus rodillas se entrechocaban» (v. 6). El rey que festejaba se convierte en el niño que tiembla. Mientras el mundo bebe, Dios escribe; mientras la corte ríe, el cielo lleva las cuentas. El comentarista judío medieval Rashi señaló que el aflojamiento de los empalmes («binyan») se refiere a la disolución de la estructura del cuerpo—el mismísimo esqueleto de Belsasar se está destejiendo. El sufrimiento es a menudo el momento en que nuestra arquitectura interior se derrumba. Pero el Dios que permite el derrumbe es el mismo Dios que levanta al caído—no porque se deleite en el miedo, sino porque no permitirá que adoremos lo que no puede salvarnos. Tercero, la bondad del intérprete. En aquella sala que tiembla entra la reina madre con una sola buena noticia: «Hay en tu reino un hombre que tiene el espíritu de los dioses santos» (v. 11). Dios no deja a Belsasar sin un testigo. Envía a Daniel, al anciano cautivo, al veterano del foso de los leones. El consuelo en el sufrimiento rara vez es un argumento directo; casi siempre es una persona—alguien cuya vida demuestra que el Dios que juzga también salva. La mano escribe juicio; el intérprete proclama misericordia. Y el intérprete es siempre Cristo, quien en la plenitud de los tiempos se presentó ante un Sanedrín que temblaba, ante un Pilato que temblaba, ante un sepulcro que temblaba—y habló el verdadero significado de la escritura en la pared.

Aplicación para Hoy

¿Cómo recibimos consuelo de un capítulo que termina con la muerte de un rey? Reconociendo el triple patrón de gracia escondido dentro del juicio. (1) Identifica los vasos que has usado mal. El pecado de Belsasar no fue solo la embriaguez; fue arrastrar cosas sagradas a un escenario profano y usarlas para brindar por dioses falsos. Nombra los dones que Dios te ha concedido (tu mente, tu cuerpo, tu vocación, tus relaciones) y pregunta si alguno de ellos ha sido derramado ante altares que no pueden oír. La confesión es el comienzo del consuelo. (2) Espera la mano. Dios escribe antes de herir. Escribió en la pared de Belsasar; escribió los Diez Mandamientos en piedra; escribió en la arena antes de la mujer sorprendida en adulterio. La escritura de Dios a menudo aparece como una convicción silenciosa, un sermón, una pregunta llorosa de un amigo. No aguardes hasta que se aflojen las coyunturas de tus lomos. Lee la escritura ahora. (3) Busca al intérprete. Daniel no fue invitado a la fiesta por su currículum; fue buscado porque 'en él había un espíritu excelente' (v. 14). La iglesia está llena de Daniels: creyentes cuya larga obediencia les ha dado el discernimiento del Espíritu. Cuando el muro de tu vida esté cubierto de escritura que no puedes leer, siéntate a los pies de tal persona. Y recuerda al Intérprete final: Jesucristo, quien abre el rollo y rompe sus sellos (Apocalipsis 5). Él hace por nosotros lo que Daniel hizo por Belsasar, solo que perfectamente, solo que por la eternidad.

Reflexión

Señor Dios, a veces soy un Belsasar—festajando, distraído, tratando dones sagrados como cosas comunes. Perdóname. Escribe tu palabra en las paredes de mi corazón antes de que tengas que escribirla en las paredes de mis circunstancias. Cuando venga el temblor, envía al intérprete. Envía un Daniel, envía un hermano, envía tu Espíritu. Enséñame que el sufrimiento no es la ausencia de consuelo sino el lugar de nacimiento del verdadero consuelo, el lugar donde finalmente levanto la mirada de mi copa de vino y veo la mano que ha estado escribiendo todo el tiempo. En el nombre del que fue juzgado en mi lugar, Jesucristo. Amén.

Preguntas frecuentes

¿Por qué Dios escribió en la pared en lugar de simplemente hablar?

Porque las palabras habladas a una voz familiar son fácilmente ignoradas, pero la escritura en la pared no puede ser evadida. La escritura es un veredicto perdurable: permanece hasta que es reconocida, leída e interpretada. Dios a menudo habla de esta manera: primero se hace imposible de ignorar, luego envía un intérprete para hacerse inteligible.

¿Qué consuelo puede obtener un creyente que sufre de la historia de Belsasar?

Al menos tres consuelos: Primero, Dios no está en silencio—aun mientras juzga a los impíos, Él se acuerda de los suyos. Segundo, Dios a menudo envía un intérprete—en tu hora más solitaria, Él provee a alguien que pueda explicar lo que está sucediendo. Tercero, el juicio mismo es gracia—Dios prefiere revelar la verdad esta noche a permitirte beber para siempre en la mesa de cosas que no pueden salvar.

¿Cuál es la importancia espiritual de la aparición de la reina madre en el versículo 10?

Ella representa el testigo que Dios preserva—aun en la generación más corrupta queda alguien que no pertenece al banquete y que puede señalar al siervo de Dios. Su aparición nos recuerda que en toda crisis espiritual, Dios dispone a alguien para que nos recuerde a sus siervos y su palabra.

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