Llevar las Cargas de los Demás en la Fe
Gálatas 6 llama a los creyentes a restaurar al caído con mansedumbre, sembrar para el Espíritu y esperar por fe una cosecha eterna.
Hermanos, si un hombre es sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restaurad al tal con espíritu de mansedumbre; mirándote a ti mismo, para que tú también no seas tentado. Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. Porque si alguno se cree ser algo, no siendo nada, se engaña a sí mismo. Pero cada uno pruebe su propia obra, y entonces tendrá gloria respecto de sí mismo, y no en el prójimo. El cual cada uno llevará su propia carga. Pero el que es enseñado en la palabra, comunique en toda buena cosa al que le enseña. No os engañéis; Dios no es burlado: porque todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. Y no nos cansemos de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe. Mirad con qué letras tan grandes os escribo de mi puño. Todos los que quieren agradar en la carne, os obligan a circuncidaros; solamente por no padezc sufrir padezc sufrir padezc sufrir padezc sufrir padezc sufrir padezc sufrir padezc sufr persecusión por la cruz de Cristo. Porque ni aun los que se circuncidan guardan la ley; pero quieren que vosotros seáis circuncidados, para gloriarse en vuestra carne. Mas lejos esté de mí gloriarme, salvo en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por el cual el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo. Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino el ser nueva creatura. Y todos los que anduvieren conforme a esta regla, paz sea sobre ellos, y misericordia, y sobre el Israel de Dios. De aquí adelante nadie me moleste; porque yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu, hermanos. Amén.
La exhortación final de Pablo reúne toda la carta en una acción práctica: restaurar, llevar, sembrar, perseverar. La fe no es meramente creencia, sino una confianza activa que moldea cómo tratamos al débil y cómo trabajamos para la eternidad.