Fe de dos monedas: La ofrenda de la viuda y la perseverancia hasta el final
En la sombra de un templo a punto de caer, Jesús define la fe como un corazón derramado hasta el fondo.
Y levantando los ojos, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de las ofrendas; y vio también a una viuda pobre, que echaba allí dos blancas. Y dijo: De cierto os digo, que esta viuda pobre echó más que todos: porque todos estos, de lo que les sobra echaron para las ofrendas de Dios; mas ella, de su pobreza echó todo el sustento que tenía. Y preguntándole algunos acerca del templo, diciendo: ¿Maestro, cuándo serán estas cosas? ¿y qué señal habrá cuando esto haya de acontecer? Y él dijo: Mirad que no seáis engañados; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y: El tiempo es cerca; no vayáis, pues, tras ellos. Y cuando oyereis de guerras y de tumultos, no os turbéis; porque estas cosas han de acontecer primero; mas no vendrá luego el fin. Entonces les decía: Se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá en diversos lugares grandes terremotos, y hambres, y pestilencias; y habrá señales espantosas, y grandes señales del cielo. Pero antes de todas estas cosas os echarán mano, y os perseguirán, entregándoos en las sinagogas y en las cárceles, y llevándoos ante los reyes y gobernadores por causa de mi nombre. Y esto os será para testimonio. Poned, pues, en vuestros corazones no premeditar cómo habéis de responder; porque yo os daré palabra y sabiduría, la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se os opusieren. Y seréis entregados por padres, y hermanos, y parientes, y amigos; y matarán a algunos de vosotros. Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre. Mas ni un cabello de vuestra cabeza perecerá. Con vuestra paciencia poseeréis vuestras almas. Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado. Entonces los que estuvieren en Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y los que en los campos, no entren en ella. Porque días de venganza son éstos, para que se cumplan todas las cosas que están escritas. Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que criaren en aquellos días! porque habrá gran angustia sobre la tierra, e ira sobre este pueblo. Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan. Y habrá señales en el sol, y en la luna, y en las estrellas; y en la tierra angustia de gentes por la confusión del sonido del mar y de las ondas; desfalleciendo los hombres por el temor, y por la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las virtudes de los cielos serán movidas. Y entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube con poder y grande gloria. Y cuando estas cosas comenzaren a acontecer, mirad arriba, y levantad vuestras cabezas, porque vuestra redención está cerca. Y les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles: cuando ya brotan, viéndolo, vosotros mismos conocéis que el verano está ya cerca. Así también vosotros, cuando viereis acontecer estas cosas, conoced que el reino de Dios está cerca. De cierto os digo, que no pasará esta generación, hasta que todo sea hecho. El cielo y la tierra pasarán; mas mis palabras no pasarán. Y mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez, y de los cuidados de esta vida, y venga sobre vosotros aquel día de repente; porque vendrá como un lazo sobre todos los que habitan sobre la haz de toda la tierra. Velad, pues, en todo tiempo, orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que han de venir, y de estar delante del Hijo del hombre. Y cada día enseñaba en el templo; y de noche, saliendo, se estaba en el monte que se llama de las Olivas. Y todo el pueblo venía de mañana a él en el templo, para oírle.
Lucas 21:1–20 coloca la ofrenda de la viuda pobre inmediatamente antes del discurso escatológico de Jesús. La yuxtaposición es deliberada: sus dos monedas pequeñas modelan la misma fe que será requerida de los discípulos cuando las naciones se levanten contra naciones, cuando las familias se traicionen unas a otras, y cuando no quede piedra sobre piedra. Su excedente-de-nada se convierte en un excedente de confianza.