Fe y confianza

Fe de dos monedas: La ofrenda de la viuda y la perseverancia hasta el final

En la sombra de un templo a punto de caer, Jesús define la fe como un corazón derramado hasta el fondo.

BibleVibe Editorial5 min de lectura
TraducciónESV
Lucas 21:1-20
Ir a leer →

Y levantando los ojos, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de las ofrendas; y vio también a una viuda pobre, que echaba allí dos blancas. Y dijo: De cierto os digo, que esta viuda pobre echó más que todos: porque todos estos, de lo que les sobra echaron para las ofrendas de Dios; mas ella, de su pobreza echó todo el sustento que tenía. Y preguntándole algunos acerca del templo, diciendo: ¿Maestro, cuándo serán estas cosas? ¿y qué señal habrá cuando esto haya de acontecer? Y él dijo: Mirad que no seáis engañados; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y: El tiempo es cerca; no vayáis, pues, tras ellos. Y cuando oyereis de guerras y de tumultos, no os turbéis; porque estas cosas han de acontecer primero; mas no vendrá luego el fin. Entonces les decía: Se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá en diversos lugares grandes terremotos, y hambres, y pestilencias; y habrá señales espantosas, y grandes señales del cielo. Pero antes de todas estas cosas os echarán mano, y os perseguirán, entregándoos en las sinagogas y en las cárceles, y llevándoos ante los reyes y gobernadores por causa de mi nombre. Y esto os será para testimonio. Poned, pues, en vuestros corazones no premeditar cómo habéis de responder; porque yo os daré palabra y sabiduría, la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se os opusieren. Y seréis entregados por padres, y hermanos, y parientes, y amigos; y matarán a algunos de vosotros. Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre. Mas ni un cabello de vuestra cabeza perecerá. Con vuestra paciencia poseeréis vuestras almas. Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado. Entonces los que estuvieren en Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y los que en los campos, no entren en ella. Porque días de venganza son éstos, para que se cumplan todas las cosas que están escritas. Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que criaren en aquellos días! porque habrá gran angustia sobre la tierra, e ira sobre este pueblo. Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan. Y habrá señales en el sol, y en la luna, y en las estrellas; y en la tierra angustia de gentes por la confusión del sonido del mar y de las ondas; desfalleciendo los hombres por el temor, y por la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las virtudes de los cielos serán movidas. Y entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube con poder y grande gloria. Y cuando estas cosas comenzaren a acontecer, mirad arriba, y levantad vuestras cabezas, porque vuestra redención está cerca. Y les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles: cuando ya brotan, viéndolo, vosotros mismos conocéis que el verano está ya cerca. Así también vosotros, cuando viereis acontecer estas cosas, conoced que el reino de Dios está cerca. De cierto os digo, que no pasará esta generación, hasta que todo sea hecho. El cielo y la tierra pasarán; mas mis palabras no pasarán. Y mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez, y de los cuidados de esta vida, y venga sobre vosotros aquel día de repente; porque vendrá como un lazo sobre todos los que habitan sobre la haz de toda la tierra. Velad, pues, en todo tiempo, orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que han de venir, y de estar delante del Hijo del hombre. Y cada día enseñaba en el templo; y de noche, saliendo, se estaba en el monte que se llama de las Olivas. Y todo el pueblo venía de mañana a él en el templo, para oírle.

Lucas 21:1–20 coloca la ofrenda de la viuda pobre inmediatamente antes del discurso escatológico de Jesús. La yuxtaposición es deliberada: sus dos monedas pequeñas modelan la misma fe que será requerida de los discípulos cuando las naciones se levanten contra naciones, cuando las familias se traicionen unas a otras, y cuando no quede piedra sobre piedra. Su excedente-de-nada se convierte en un excedente de confianza.

Narration

Contexto

Lucas 21 se abre en el Tribunal de las Mujeres del Templo herodiano en Jerusalén, donde se alzaban trece arcas de ofrendas en forma de trompeta (las arcas del shofar) a lo largo del pórtico. El escenario es significativo: el Segundo Templo había estado en reconstrucción y embellecimiento desde que Herodes el Grande comenzó su proyecto alrededor del 20–19 a.C. (Josefo, Antigüedades 15.11.3), y para el momento del ministerio de Jesús era un brillante escaparate de piedra blanca y ornamento dorado. Los peregrinos que subían para la Pascua o Pentecostés depositaban allí sus dones a plena vista, convirtiendo el tesoro en un escenario público para la piedad y el estatus social. El contraste entre los donantes adinerados y la viuda sin nombre no es incidental: es la bisagra teológica sobre la cual gira el capítulo. En pocos instantes Jesús pasará del tesoro del templo al destino del templo, prediciendo su completo desmantelamiento (cumplido en el 70 d.C. cuando las legiones de Tito lo arrasaron, como registra Josefo en La Guerra de los Judíos 7.1.1). El acto de entrega de la viuda y la destrucción venidera del templo se mantienen unidos para exponer dónde se encuentra realmente la genuina confianza en Dios: no en la arquitectura monumental ni en los balances impresionantes, sino en la obediencia entregada del remanente fiel.

Espaciotiempo

Ambientada en la era de los Evangelios dentro de la Jerusalén davídica, esta reflexión explora las enseñanzas escatológicas de Jesús sobre la fe y la perseverancia en medio de las pruebas.

Significado

Lucas 21 entrelaza dos escenas aparentemente dispares en una sola teología de fe y confianza. La viuda y el discurso escatológico comparten un verbo: dar. Los ricos echan «de lo que les sobra»; ella echa «todo el sustento que tenía». Luego Jesús dice a sus discípulos que echen fuera la ansiedad por el futuro, que fijen en sus corazones que no necesitan premeditar su defensa, porque él les dará «una boca y sabiduría». Fíjate en la simetría. Ambas partes —la viuda y los discípulos perseguidos— son invitadas a la misma postura: vaciarse en las manos de Dios, sin calcular sus reservas. Esta es la lógica evangélica de la fe: la confianza no es la ausencia de necesidad, sino la voluntad de tener necesidad ante el Padre. Sus dos blancas son el paralelo económico de la confesión posterior de los discípulos: «Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido» (Lucas 18:28). Cuando Jesús dice: «Con vuestra paciencia poseeréis vuestras almas» (v. 19), la palabra griega para «poseer» es ktaō — adquirir, tomar posesión como propio. La perseverancia de la fe es en sí misma un acto de posesión; el alma es «ganada» precisamente al ser mantenida en dependencia paciente de Dios en lugar de aferrada en autoprotección. La viuda persevera durante toda una vida; los discípulos son llamados a perseverar a lo largo de la historia. La escala difiere; la forma de la fe es idéntica.

Solicitud

Prácticamente, esta semana, elige un "tesoro" — tu cuenta bancaria, tu agenda, tu reputación, una relación — y tráelo como ofrenda al Señor. Luego, cuando suenen las alarmas en las noticias o en tu familia, rehúye del espiral de defensa premeditada. Tranquiliza tu corazón. Recuerda que la fe de las dos monedas de la viuda y la fe perseguida de los discípulos comparten el mismo denominador: confianza derramada, no retenida. Aguanta. En esa perseverancia ganarás el alma que Dios te dio.

Reflexión

Oración: Señor Jesús, tú viste a una viuda a la que nadie más notó, y llamaste su ofrenda mayor que el oro. Concédeme su valentía: para dar no desde lo que me sobra, sino desde mi necesidad; para confiar no en mis reservas, sino en tu fidelidad. Cuando las naciones rugen y la tierra tiembla y mi propia casa se siente incierta, graba en mi corazón que no necesito preparar mi propia defensa; tú me darás palabras en esa misma hora. Enséñame a ganar mi alma con paciencia, permaneciendo, sin retirar la mano que he abierto hacia ti. Amén.

Preguntas frecuentes

¿Por qué Jesús destaca las dos monedas de la viuda inmediatamente antes de predecir la destrucción del templo?

La yuxtaposición es deliberada: la arquitectura monumental está a punto de caer, y el dinero depositado en ella perderá su significado, pero la ofrenda de fe de la viuda queda registrada en el cielo. Su confianza perdura más allá del templo al que ella dio.

¿Qué significa "Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas"?

El verbo griego ktaō significa 'adquirir, poseer'. La paciencia aquí no es una resistencia pasiva, sino una entrega activa — y es precisamente ese aferrarse lo que hace que el alma sea verdaderamente poseída, ya no arrebatada por el miedo ni sacudida por las circunstancias.

Jesús dice: «ni un cabello de vuestra cabeza perecerá», y sin embargo algunos creyentes sí mueren. ¿Cómo reconciliamos esto?

La promesa no es la exención de la muerte física, sino la garantía de que la vida última del creyente está segura en las manos de Dios. El cuerpo puede sufrir, pero el ser espiritual no puede perderse en definitiva; esta es una promesa eterna de preservación desde una perspectiva perdurable.

HomeDiscoverStudyReadMe