Fe y confianza

Hechos Uno en Él: El Fundamento de la Fe y la Confianza

En Mateo 19:1–20, Jesús ancla la fe en una promesa indisoluble: lo que Dios ha unido, nadie puede separar.

BibleVibe Editorial5 min de lectura
TraducciónESV
Mateo 19:1-20
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Y aconteció que cuando Jesús hubo acabado estas palabras, partió de Galilea, y vino a los términos de Judea, al otro lado del Jordán; y le siguieron grandes multitudes, y los sanó allí. Y se llegaron a él los fariseos, tentándole, y diciendo: ¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa? Y él respondió y dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo desde el principio, los hizo macho y hembra, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que pues Dios juntó, no lo aparte el hombre. Le dicen: ¿Por qué pues Moisés mandó dar carta de divorcio, y repudiarla? Él les dice: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os sufrió repudiar a vuestras mujeres: mas al principio no fue así. Y yo os digo, que cualquiera que repudiare a su mujer, si no fuere por causa de fornicación, y se casare con otra, comete adulterio: y el que se casare con la repudiada, comete adulterio. Los discípulos le dicen: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse. Mas él les dijo: No todos comprenden esta palabra, sino aquellos a quienes es dado. Porque hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre: y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres: y hay eunucos que se hicieron eunucos a sí mismos por el reino de los cielos. El que puede recibir esto, recíbalo. Entonces le fueron presentados unos niños para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los discípulos los reprendieron. Pero Jesús dijo: Dejad a los niños, y no les impidáis de venir a mí; porque de los tales es el reino de los cielos. Y habiendo puesto sobre ellos las manos, partió de allí. Y he aquí, uno vino a él y dijo: Maestro, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? Y él le dijo: ¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno hay que es bueno: mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Le dice: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás, No cometerás adulterio, No hurtarás, No dirás falso testimonio, Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El joven le dice: Todo esto he guardado desde mi juventud: ¿qué más me falta? Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, ve, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Y además os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. Los discípulos, oyendo esto, se asombraron en gran manera, diciendo: ¿Quién pues podrá salvarse? Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible. Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros hemos dejado todo, y te hemos seguido: ¿qué pues tendremos? Y Jesús les dijo: De cierto os digo, que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se sentare en el trono de su gloria, vosotros también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y cualquiera que ha dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces tanto, y heredará la vida eterna. Pero muchos primeros serán postreros; y postreros, primeros.

Mateo 19:1–20 (ESV) registra la enseñanza de Jesús sobre el matrimonio, los hijos y la vida eterna, mostrando que la verdadera fe recibe lo que Dios da, confía en Su diseño desde el principio y descansa no en el esfuerzo humano, sino en el pacto del Creador.

Narration

Contexto Histórico y Geográfico

Mateo 19 abre un capítulo transitorio. Jesús acaba de concluir sus discursos galileos (compárese Mateo 7:28; Marcos 10:1) y ahora viaja desde Galilea hasta los confines de Judea, al otro lado del Jordán — la zona del ministerio pereano. Gran multitud le seguía, y allí los sanó. Es dentro de esta multitud donde vienen los fariseos, poniéndolo a prueba sobre el divorcio; luego los discípulos traen a los niños, y un hombre joven (llamado más tarde "el joven rico" en los paralelos sinópticos) hace la pregunta decisiva: "Maestro, ¿qué buena obra haré para tener vida eterna?" El escenario importa porque Jesús fundamenta deliberadamente sus respuestas en la creación: "El que los hizo desde el principio, varón y hembra los hizo". Al apelar a la ordenanza original del matrimonio antes de Moisés, Jesús coloca su enseñanza fuera del alcance del posterior debate rabínico. Josefo señala que en este período las disputas sobre el divorcio eran encendidas; entre las escuelas de Shammai y Hillel, los fariseos buscaban forzar a Jesús a tomar partido (cf. Josefo, Antigüedades 18.2.2 sobre las diversas sectas judías de la era herodiana). Las referencias cruzadas a Juan 10:40 nos recuerdan que este viaje al otro lado del Jordán evoca también el lugar donde Juan había bautizado — una región cargada de expectativa mesiánica. Teológicamente, el pasaje está estructurado para exponer lo que la fe no es: no es una respuesta táctica a una trampa teológica (los fariseos), no es activismo religioso sentimental (los discípulos reprendiendo a los niños), y no es esfuerzo moral dirigido a ganar la vida eterna (el hombre rico). Cada escena empuja al oyente hacia el mismo punto — la fe es recibir lo que Dios ha dado, confiar en su diseño, y depender del que une y sana y salva.

La escena en el espacio y el tiempo

Reflexiones de fe arraigadas en la era del Primer Templo, que abarcan la tierra davidica de Jerusalén, los lugares del ministerio galileo de Jesús y el corredor Belén–Nazaret de la culminación mesiánica.

Significado del Texto

Tres movimientos configuran el significado de Mateo 19:1–20. Primero, el matrimonio y la doctrina de Dios. Jesús rechaza la premisa de que la concesión de Moisés fuera lo ideal. «Desde el principio no fue así». El matrimonio está fundado en la creación, no en la regulación. La unión indisoluble del esposo y la esposa es una ventana a la fidelidad misma de Dios — Él no abandona lo que ha unido. La fe, por tanto, no es un contrato que podamos renegociar cuando nuestros corazones se endurecen; es un recibir lo que Dios ha establecido desde antes de la fundación del mundo. Segundo, la palabra sobre los eunucos y la acogida de los niños. Jesús insiste en que la vida soltera y la vida casada, el niño y el adulto, no se califican en una escala de logro espiritual. «No todos pueden recibir esta palabra, sino aquellos a quienes es dada». Asimismo, el reino «pertenece» a estos pequeños. La fe no es el dominio de la dificultad por causa de Dios; es la humilde recepción de un don. Los niños no pueden ganarse el reino — y tampoco los adultos que actúan como hijos del Padre. Tercero, la cuestión de la vida eterna. La pregunta del hombre rico — «¿Qué cosa buena haré?» — revela la inclinación religiosa de toda época: confiar en uno mismo en lugar del Salvador. Jesús将继续 (en los versículos que siguen a este pasaje) a dirigirlo a los mandamientos, luego a sí mismo, luego a la entrega que descubre un ídolo. Todo el arco de estos veinte versículos es una preparación: el esfuerzo humano no puede hacer lo que solo el don de Dios puede dar. La fe, en cada escena aquí, es la mano extendida que recibe del que hizo, que une, que da, que llama.

Aplicación para Hoy

¿Dónde se apoya tu fe en tu propia astucia? Los fariseos vinieron con una prueba, y Jesús respondió con la creación, un recordatorio de que nuestros debates a menudo se disipan cuando volvemos a lo que el Señor dijo al principio. Cuando una relación, una vocación o una convicción se siente frágil, vuelve a la palabra original de Dios sobre ella. La fe confía más en el Diseñador que en la crisis actual. ¿Dónde se ha impacientado tu fe con la debilidad? Los discípulos trataron de apartar a los niños, y Jesús se indignó según el relato de Marcos (Marcos 10:14). La fe que desprecia la pequeñez, la dependencia o la humildad de empezar de nuevo es una fe que ha olvidado que alguna vez fue llevada en brazos. Haz espacio para las oraciones más pequeñas, las esperanzas más simples, los creyentes más nuevos. ¿Dónde estás preguntando: «¿Qué haré?», como si el hacer pudiera producir vida eterna? La pregunta del joven es la pregunta moderna del esfuerzo moral, el desempeño religioso y la espiritualidad de la superación personal. La respuesta de Jesús (que continúa en los versículos que siguen) es que el don debe ser recibido, no ganado. Confiar no es hacer más para Dios; es permitir que Dios se dé a sí mismo a ti. Examina hoy el armario de tu corazón y pídele al Señor que nombre la única cosa que todavía estás reteniendo en lugar de recibir de su mano.

Reflexión

La fe no es en primer lugar una doctrina que recitamos, sino una postura que asumimos. En Mateo 19, esa postura se parece a un niño colocado en los brazos de Jesús, una creatura que no puede deshacerse a sí misma, y un alma que se ha quedado sin justicia fabricada por sí misma y permanece —con las manos vacías— ante el único que tiene algo bueno que dar. Las referencias cruzadas hacen eco de esta misma postura: en Juan 10:40, Juan había señalado al Cordero y la gente vino; en Marcos 10:1, el camino mismo es la respuesta —el Pastor viene donde están las ovejas. Confiar es dejar de calcular la carta de divorcio y entrar en la casa del Padre. "El que es capaz de recibir esto, que lo reciba".

Preguntas frecuentes

¿La fe o el cumplimiento de la ley llevan a la vida eterna?

El joven rico en Mateo 19 pregunta: «¿Qué buena cosa haré?» Jesús lo lleva a comprender que la vida eterna no es una paga por obras, sino un don que se recibe. La fe recibe el don; no lo gana.

¿Por qué Jesús dice: 'Lo que Dios ha unido, que nadie lo separe'?

Porque el matrimonio se fundamenta en el orden creativo original de Dios, no en la conveniencia humana. Por tanto, la fe descansa en el diseño de Dios, no en soluciones humanas.

¿Qué significa dejar que los niños vengan a Jesús?

El reino pertenece a aquellos que, como niños pequeños, no confían en sí mismos, sino que simplemente reciben. La fe no es una demostración de habilidad, sino una dependencia infantil.

¿Puede la fe abrazar el celibato?

Jesús dice: «No todos pueden recibir esta palabra, sino solo aquellos a quienes les es dada». El celibato, recibido por causa del reino, es una expresión de confiar en la bondad del designio de Dios.

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