Lucas 6:37-38
Y no juzguéis, y no seréis juzgados: y no condenéis, y no seréis condenados: perdonad, y seréis perdonados: dad, y se os dará; buena medida, apretada, sacudida juntos, rebosando, darán en vuestro seno. Porque con la medida que midáis, se os volverá a medir.
Romanos 2:1-4
Por tanto no tienes excusa tú, oh hombre, quienquiera que seas que juzgas; porque en lo que juzgas a otro, a ti mismo te condenas; pues haces las mismas cosas que juzgas. Y sabemos que el juicio de Dios es según verdad contra los que hacen tales cosas. ¿Y piensas esto, oh hombre, que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios? ¿O menosprecias las riquezas de su bondad, y paciencia, y longanimidad, ignorando que la bondad de Dios te guía al arrepentimiento? Mas por tu dureza y corazón impenitente, atesoras para ti mismo ira en el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios; el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: a los que por la paciencia en el bien hacer buscan gloria y honra e incorrupción, vida eterna; mas a los que son contenciosos y obedecen a la injusticia, indignación y tribulación, angustia y quebranto, sobre toda alma de hombre que obra el mal, del judío primeramente, y también del griego; pero gloria y honra y paz a todo el que obra el bien, al judío primeramente, y también al griego; porque delante de Dios no hay acepción de personas. Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados; porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados; (porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza las cosas de la ley, éstos, no teniendo ley, son ley para sí mismos; mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y entre sí sus pensamientos acusándolos o defendiéndolos), en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio. He aquí, tú tienes el sobrenombre de judío, y confías en la ley, y te glorías en Dios, y conoces su voluntad, y apruebas lo mejor, siendo enseñado por la ley; y confías que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas, instructor de los ignorantes, maestro de los niños, que tienes en la ley la forma de la ciencia y de la verdad. Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas que no se debe hurtar, ¿hurtas? Tú que dices que no se debe adulterar, ¿adulteras? Tú que aborreces los ídolos, ¿cometes sacrilegio? Tú que te glorías en la ley, ¿con la transgression de la ley deshonras a Dios? Porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros. Porque la circuncisión en verdad aprovecha, si guardas la ley; pero si eres transgressor de la ley, tu circuncisión se ha hecho incircuncisión. Si, pues, la incircuncisión guardare los mandamientos de la ley, ¿no será tenida su incircuncisión por circuncisión? Y la incircuncisión que es por naturaleza, si cumpliere la ley, te juzgará a ti, que con la letra y con la circuncisión eres transgressor de la ley. Porque no es judío el que lo es en lo exterior; ni es circuncisión la que se hace en la carne exterior; sino que es judío el que lo es en lo interior; y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no es de los hombres, sino de Dios.