Fe y confianza

No creerían su promesa

Después de poderosos actos de rescate, la fe puede desvanecerse rápidamente—a menos que la gracia nos ate de nuevo al Dios que nunca abandona a los suyos.

BibleVibe Editorial5 min de lectura
TraducciónESV
Salmos 106:1-20
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Hallelujah.Praise GOD, who is good—whose steadfast love is eternal. Who can tell GOD’s mighty acts,proclaim all due praises? Happy are those who act justly,who do right at all times. Be mindful of me, O ETERNAL One, when You favor Your people;take note of me when You deliver them, that I may enjoy the prosperity of Your chosen ones,share the joy of Your nation,glory in Your very own people. We have sinned like our ancestors;we have gone astray, done evil. Our ancestors in Egypt did not perceive Your wonders;they did not remember Your abundant love,but rebelled at the sea, at the Sea of Reeds. Yet they were saved, as befits God’s name,to make known God’s might. A blast was sent against the Sea of Reeds;it became dry;they were led through the deep as through a wilderness. They were delivered from the foe,redeemed from the enemy. Water covered their adversaries;not one of them was left. Then they believed God’s promise,and sang God’s praises. But they soon forgot those deeds;they would not wait to learn the divine plan. They were seized with craving in the wilderness,and put God to the test in the wasteland. They were given what they asked for,then made to waste away. There was envy of Moses in the camp,and of Aaron, GOD’s holy one. The earth opened up and swallowed Dathan,closed over the party of Abiram. A fire blazed among their party,a flame that consumed the wicked. They made a calf at Horeband bowed down to a molten image. They exchanged their gloryfor the image of a bull that feeds on grass. They forgot God who saved them,who performed great deeds in Egypt, wondrous deeds in the land of Ham,awesome deeds at the Sea of Reeds. They would have been destroyedhad not Moses, God’s chosen one,stood in the breachto avert God’s destructive wrath. They rejected the desirable land,and put no faith in the divine promise. They grumbled in their tentsand disobeyed GOD. So a divine hand was raised in oathto make them fall in the wilderness, to disperse their offspring among the nationsand scatter them through the lands. They attached themselves to Baal Peor,ate sacrifices offered to the dead. They provoked anger by their deeds,and a plague broke out among them. Phinehas stepped forth and intervened,and the plague ceased. It was reckoned to his meritfor all generations, to eternity. They provoked wrath at the waters of Meribahand Moses suffered on their account, because they rebelled against [God]and he spoke rashly. They did not destroy the nationsas GOD had commanded them, but mingled with the nationsand learned their ways. They worshiped their idols,which became a snare for them. Their own sons and daughtersthey sacrificed to demons. They shed innocent blood,the blood of their sons and daughters,whom they sacrificed to the idols of Canaan;so the land was polluted with bloodguilt. Thus they became defiled by their acts,debauched through their deeds. GOD was angry with this peopleand abhorred them as an inheritance. They were handed over to the nations;their foes ruled them. Their enemies oppressed themand they were subject to their power. They were saved time and again,but they were deliberately rebellious,and so they were brought low by their iniquity. Upon seeing that they were in distress,and hearing their cry, [God] was mindful of the covenantand in great faithfulness relented. Their captors were made to be kindly disposed toward them. Deliver us, our ETERNAL God,and gather us from among the nations,to acclaim Your holy name,to glory in Your praise. Blessed is the ETERNAL, God of Israel,From eternity to eternity.Let all the people say, “Amen.”Hallelujah.

Psalm 106:1–20 traces the arc of Israel’s rebellion after the Exodus: God’s steadfast love opens the song, the sea is split, and within verses the people forget, crave, grumble, fashion a golden calf, and refuse to trust the promise of the land. The whole passage is a portrait of faith as fragile memory sustained by an unfailing God.

Narration

Contexto del entorno y del texto

El Salmo 106 es el cuarto y último salmo de alabanza (Hallel) del Salterio (junto con los Salmos 105–106, 135–136), y está enmarcado de manera única como una confesión corporativa. Los dos primeros versículos convocan a la asamblea a alabar, pero el resto del salmo es un repaso sostenido de la infidelidad de Israel equilibrado con el amor firme de Dios (en hebreo: chesed). Los versículos 1–20 se centran en la generación del Éxodo—aquellos que vieron las plagas, cruzaron el Mar Rojo, bebieron de la roca, pero que aquí son recordados principalmente como aquellos que "pronto olvidaron" y "no quisieron esperar para conocer el plan divino." La selección que se nos ha dado termina a mitad del poema en el versículo 20, con la tierra todavía por delante y la fe aún fallando. Históricamente, la rebelión de Israel en el desierto fue recordada como el paradigma de la incredulidad—los profetas posteriores invocarían a la generación del desierto al llamar a una generación posterior a regresar a la fe. El término teológico "Juicio" captura una dimensión: la "mano divina de Dios fue alzada en juramento para hacerlos caer en el desierto," un sobrio recordatorio de que la infidelidad tiene consecuencias aun para un pueblo redimido. Sin embargo, el encuadre del salmo nos impide leerlo únicamente como una historia de ira; la doxología inicial ("cuyo amor firme es eterno") es la lente a través de la cual debe leerse cada fracaso en el salmo.

Entre el mar y la montaña

Ambientada en el desierto del Sinaí y en las costas septentrionales del mar de Galilea, esta reflexión se sitúa en la era de la ley y el éxodo del Antiguo Testamento, cuando la fe de Israel fue forjada mediante el pacto, la prueba y la confianza en la misericordia fiel de Dios.

Lo que significa este pasaje

Tres movimientos definen el significado del Salmo 106:1–20. Primero, **la fe es la continuidad de la memoria.** El versículo 7 dice sin rodeos que Israel "no se acordó de tu abundante amor". La fe, en la imaginación hebrea, no es una convicción privada sino una memoria transmitida de los actos de Dios. Olvidar es perder el terreno sobre el cual se sostiene la confianza. El salmo asume que creer y recordar son prácticamente el mismo verbo. Cuando perdemos la historia de lo que Dios ha hecho, perdemos al Dios que lo hizo. Segundo, **la fe puede creer y, sin embargo, no creer.** El versículo 12 registra que después del mar, "creyeron en la promesa de Dios y cantaron sus alabanzas". Esta es fe genuina: gritada, cantada, encarnada. Sin embargo, tres versículos más tarde fabrican un becerro de oro. El salmo enseña que la fe no es un evento único sino una postura sostenida. Un momento de confianza en la orilla no inmuniza el corazón contra la crisis del día siguiente. La creencia puede ser episódica; la confianza debe ser cultivada. Tercero, **la incredulidad no se corrige con milagros más ruidosos sino con intercesión paciente.** El salmo señala que Israel "habría sido destruido, si no hubiera estado Moisés, el escogido de Dios, en la brecha para apartar la ira destructiva de Dios". La fe, en este texto, se sostiene en dos lugares a la vez: en el corazón humano y en el mediador que cubre su fracaso. Israel no es destruido porque alguien más creyó por ellos cuando ellos no quisieron creer por sí mismos. Esta es una sombra del patrón más profundo revelado luego en Cristo, el que está en la brecha por un pueblo infiel. Finalmente, la línea de cierre de nuestra selección es aguda: "Rechazaron la tierra deseable y no dieron fe a la promesa divina". La fe se describe en términos espaciales: como una disposición a entrar en la tierra que Dios ha preparado. Rechazar la tierra no es simplemente incredulidad ante un hecho; es rechazo de un futuro. La fe es el acto de caminar hacia adelante hacia lo que Dios ha prometido, antes de que parezca lo que Él prometió.

Vivirlo hoy

El Salmo 106:1–20 es sincero acerca de la forma de la fe, por lo que su aplicación también lo es. **(1) Cultiva una práctica del recuerdo.** Los israelitas no fracasaron porque carecieran de evidencias, sino porque perdieron el recuerdo de ellas. En una cultura de distracción constante, la primera aplicación es litúrgica: sigue proclamando las obras de Dios en la adoración, el testimonio y el hogar. Lee en voz alta la historia del Éxodo. Cuenta las oraciones que Dios ha respondido. La fe florece en los campos de la gracia recordada. **(2) Espera que la fe sea puesta a prueba entre las liberaciones.** El desierto viene después del mar. Si ahora tu fe se siente débil, puede que no sea porque Dios haya fallado; puede que estés entre una liberación y otra. No juzgues la validez de la confianza por la intensidad emocional de la breakthrough. Confía en la orilla; confía también en el campamento. **(3) Deja de negociar con Dios para obtener lo que deseas.** «Fueron dominados por el ansia en el desierto.» El salmo vincula el ansia con la prueba y el desfallecimiento. Cuando exigimos satisfacción inmediata, ponemos al Señor a prueba y nos agotamos. La fe es la disposición a vivir de la provisión de Dios sin aferrarnos a sustitutos. **(4) Recibe el don de la intercesión.** El hecho de que Israel sobreviviera no fue su logro, sino la mediación de Moisés. En Cristo tenemos un Moisés mejor. Cuando tu propia fe flaquea, no finjas lo contrario. Lleva tu incredulidad a Aquel que vive para siempre para interceder. El Dios del Salmo 106 no ha terminado con los discípulos que fracasan; es el Dios que permanece en la brecha. **(5) Entra en la tierra prometida de la obediencia, incluso cuando sea costosa.** La tierra les parecía indeseable a los espías porque entrar en ella requería fe. Muchos de nuestros llamados parecen indeseables por la misma razón. La fe es la disposición a avanzar hacia el futuro que Dios ha prometido antes de que este se ajuste a nuestras expectativas.

Reflexión

Leer el Salmo 106 lentamente resulta incómodo, porque nos reconocemos en la generación del desierto con más frecuencia de la que reconocemos la confiada doxología del salmista. Hemos sido librados. Hemos cantado. Hemos olvidado. Hemos ansiado. Hemos fabricado nuestros propios becerros hechos de comodidad, control y anhelo, y nos hemos postrado ante ellos, llamándolos libertad. El salmo no retrocede ante esta honestidad, y nosotros tampoco deberíamos hacerlo. Y sin embargo, el salmo se niega a dejarnos allí. La primera palabra es "Aleluya", y el primer atributo que se nombra es *chesed*—el amor firme y covenantal de Dios. Las fallas enumeradas en los versículos 6–20 no anulan el versículo 1; el versículo 1 explica los versículos 6–20. La incredulidad de Israel solo se nombra porque la fidelidad de Dios es la realidad más profunda. No somos salvos porque creamos bien; somos salvos por Aquel que creyó por nosotros, que se puso en la brecha cuando nosotros no quisimos estar, y que todavía nos guía a través de mares que deberían habernos ahogado. Así que quizá la palabra callada de hoy sea esta: no necesitas reunir una fe más fuerte para ser sostenido. Solo necesitas dejar de huir del que no ha dejado de perseguirte. El Dios del Salmo 106 es el Dios que abre mares para gente infiel, que los alimenta cuando murmuran, que envía un mediador cuando se rebelan, y que hace un juramento con la mano abierta—no para bendecirlos según sus méritos, sino para dispersarlos entre las naciones hasta que un Moisés mayor los reúna de nuevo. La fe, al final, no es la fuerza de nuestro agarre sino la realidad de la Mano que nos sostiene, incluso cuando estamos ocupados fabricando becerros de oro en el desierto. *Aleluya. Alaba a Dios, que es bueno—cuyo amor firme es eterno.*

Preguntas frecuentes

Si Israel realmente creyó en el mar Rojo, ¿por qué falló tan poco tiempo después?

El Salmo 106:12 sí registra que creyeron y cantaron. Pero la fe no es un acontecimiento aislado; es una postura sostenida. Su fracaso muestra que la fe cantada, si no se convierte en obediencia diaria y remembrance diario, se derrumbará en la próxima prueba.

Why did God let Israel wander in the wilderness so long?

The wilderness itself was a place where faith was being formed. God knew that though His people had been rescued, they were not yet refined; the wilderness exposed the unbelief in their hearts so that a new generation could enter the promised land in faith.

What can Christians today learn from the golden calf incident?

The golden calf warns us that worship can easily be replaced by what we make—success, safety, comfort, even spiritual experience itself. We today must likewise examine whether we have substituted a hand-made idol for the God who saved us in history.

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