De Pie Cuando Cunden los Cimientos: El Suelo Firme de la Fe en el Salmo 11
Cuando el mundo se derrumba y el arco se tensa, el que confía en Dios no necesita huir a las colinas, pues su hogar ya está en el palacio celestial.
Para el director. De David. En DIOS me refugio; ¿cómo me diréis: “Huid a los montes como el ave!? Porque he aquí que los inicuos tensan el arco, disponen su saeta sobre la cuerda, para disparar desde las sombras a los rectos. Cuando los cimientos son destruidos, ¿qué pueden hacer los justos?” DIOS está en su santo palacio; DIOS, cuyo trono está en el cielo, cuyos ojos contemplan, cuya mirada examina a los hijos de los hombres. DIOS busca al hombre justo, pero aborrece al inicuo que ama la injusticia. [Dios] hará llover sobre los malvados brasas encendidas y azufre; viento abrasador será su suerte. Porque DIOS es justo, y ama las obras justas; los rectos contemplarán el rostro de Dios.
Salmo 11 es un salmo de confianza. David no niega el peligro; lo nombra abiertamente. Sin embargo, su confesión inicial — "En el SEÑOR me refugio" — replantea toda la crisis. La fe no es la ausencia de amenaza, sino la presencia de una Persona.