Cuando Dios se levanta: Confiando en el Juez Awesome
Salmo 76 nos llama a conocer a un Dios que es grande en Sion y que sin embargo libra al humilde; el objeto de la fe es un Señor que es a la vez imponente y digno de confianza.
Para el director; con música instrumental. Salmo de Asaf, cántico. Dios es conocido en Judá; su nombre es grande en Israel; Salem es su morada, y Sión, su santuario. Allí quebró las flechas centelleantes del arco, el escudo y la espada de la guerra. Selah. Tú eres resplandeciente, glorioso, sobre las montañas de presa. Los valientes fueron despojados; quedaron sumidos en el estupor; los más aguerridos soldados no pudieron levantar la mano. Ante tu reprensión, oh Dios de Jacob, caballo y carro quedaron paralizados. ¡Oh Tú! ¡Eres temible! ¿Quién podrá resistirte cuando se desata tu furia? Desde el cielo proclamaste sentencia; la tierra quedó muda de espanto cuando Dios se levantó para ejecutar juicio, para librar a todos los humildes de la tierra. Selah. Aun los más fieros entre los hombres te reconocerán, cuando te ciñas el último resto de furor. Hagan votos y páguenlos al ETERNO su Dios; todos los que lo rodean traerán tributo al Temible, al que domeña el espíritu de los príncipes y causa asombro en los reyes de la tierra.
Salmo 76:1–13 presenta a Dios como el Guerrero-Juez que desarma al poderoso desde su santuario en Sion, convocando a todos los pueblos a llevar tributos y votos al que somete aun a los reyes.