Aprendiendo a Confiar en el Tabernáculo: Donde la Fe y la Confianza Echan Raíces
Cuando Dios apartó el sacerdocio y a los levitas, también estaba llamando a su pueblo a aprender una cosa: a confiar sus vidas en las manos de un Dios santo y fiel.
DIOS dijo a Aarón: Tú y tus hijos, y la casa de tu padre contigo, llevaréis la culpa de las cosas santas; y tú y tus hijos llevaréis la culpa de vuestro sacerdocio. Y harás que se lleguen a ti tus hermanos, la tribu de Leví, la tribu de tu padre, para que estén contigo y te sirvan; y tú y tus hijos contigo estaréis delante del tabernáculo del testimonio. Ellos cumplirán tus órdenes y el cargo de todo el tabernáculo; pero no se acercarán a los vasos del santuario ni al altar, para que no mueran ellos y vosotros. Estarán contigo y cumplirán el cargo del tabernáculo de reunión, para todo el servicio del tabernáculo; y ningún extraño se acercará a vosotros. Y cumpliréis el cuidado del santuario y del altar, para que no haya más ira contra los hijos de Israel. He aquí, yo he tomado a vuestros hermanos los levitas de entre los hijos de Israel; dados son a vosotros como don para el SEÑOR, para que sirvan en el servicio del tabernáculo de reunión. Tú y tus hijos cuidaréis de vuestro sacerdocio en todo lo que toca al altar y al velo interior, y serviréis en el servicio que os he dado por el sacerdocio; y el extraño que se acercare, morirá. Yo te doy por posesión mis ofrendas y todos los sacrificios santísimos de los hijos de Israel; los daré a ti y a tus hijos por estatuto perpetuo, como sal, eterna será delante de mí para ti y para tu descendencia contigo. Esto te será debido de lo santísimo, de las ofrendas quemadas: toda ofrenda que ellos me dieren, lo santísimo de ellas, será tuyo y de tus hijos. De los sacrificios, de la ofrenda, del sacrificio por el pecado y del sacrificio por la culpa, comeréis lo santísimo; varones solamente comeréis; cosa santa será para ti. También esto será tuyo: las primicias de todas las dádivas que presentaren los hijos de Israel; las daré a ti, y a tus hijos, y a tus hijas contigo, por estatuto perpetuo; todo el que esté limpio en tu casa comerá de ellas. Todo lo mejor del aceite, y todo lo mejor del mosto y del grano, las primicias de ellos que ofrecieren al SEÑOR, te las daré. Las primicias de todos los frutos de su tierra, que trajeren al SEÑOR, serán tuyas; todo el que esté limpio en tu casa comerá de ellas. Todo lo dedicado en Israel será tuyo. Todo lo que abriere matriz, de toda carne que ofrecen al SEÑOR, así de hombres como de animales, será tuyo; mas has de hacer que se redima el primogénito del hombre; también harás redimir el primogénito de animal inmundo. De un mes, conforme a tu estimación, los redimirás, por cinco siclos de plata, al siclo del santuario, que es de veinte geras. Mas el primogénito de vaca, y el primogénito de oveja, y el primogénito de cabra, no redimirás: santos son; la sangre de ellos rociarás sobre el altar, y el sebo lo harás arder en ofrenda encendida para olor grato al SEÑOR. Y la carne de ellos será tuya; así como el pecho de la ofrenda mecida, y como la espaldilla derecha, será tuya. Todas las ofrendas santísimas que los hijos de Israel apartaren al SEÑOR, las he dado a ti, y a tus hijos, y a tus hijas contigo, por estatuto perpetuo; pacto de sal perpetuo será delante del SEÑOR para ti y para tu descendencia contigo. Y nada tendrán los hijos de Israel como heredad en el territorio; a ellos no les daréis posesión en medio de los hijos de Israel; yo soy su heredad y su posesión en medio de ellos. Mas a los hijos de Leví les he dado por heredad todos los diezmos de Israel, por el servicio que hacen en el tabernáculo de reunión. Y no se acercarán más los hijos de Israel al tabernáculo de reunión, para que no lleven pecado y mueran. Mas los levitas harán el servicio del tabernáculo de reunión, y ellos llevarán su iniquidad; estatuto perpetuo será para vuestros siglos; y no poseerán heredad entre los hijos de Israel, porque los diezmos de los hijos de Israel, que ellos apartan para el SEÑOR como ofrenda, les he dado por heredad; por eso les he dicho: No poseerán heredad entre los hijos de Israel. DIOS habló a Moisés, diciendo: Habla a los levitas, y diles: Cuando tomareis de los hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos por vuestra heredad, vosotros apartaréis de ellos como ofrenda al SEÑOR el diezmo del diezmo. Y será contado a vosotros como vuestra ofrenda, como el grano de la era y como el lleno del lagar. Así vosotros también apartaréis ofrenda al SEÑOR de todos los diezmos que recibáis de los hijos de Israel, y daréis de ellos la ofrenda al SEÑOR a Aarón el sacerdote. De todas vuestras ofrendas apartaréis la ofrenda al SEÑOR; de todo lo mejor de ellas, apartaréis la parte que ha de ser consagrada. Y dirás a los levitas: Cuando apartareis lo mejor de él, entonces a vosotros será contado como el producto de la era, y como el producto del lagar. Y podréis comerlo en cualquier lugar, vosotros y vuestras familias; porque es vuestra remuneración por el servicio que hacéis en el tabernáculo de reunión.
Números 18 establece el orden levítico alrededor del Tabernáculo: Aarón y sus hijos llevan la culpa del santuario y del sacerdocio; la tribu de Leví se une a ellos para servir en el Tabernáculo de Reunión; el sacerdocio es llamado "un servicio de dedicación", y los dones santos de Israel son dados a los sacerdotes como un derecho perpetuo. La fe aquí no es un sentimiento vago — es una entrega confiada de uno mismo al Dios que arregla Su casa, Sus siervos y Sus dones.